sábado 4 de julio de 2009

Apología de la distancia

Los ecos de la clase magistral de Vallecas siguen sonando en estas noches estivales en las que el calor decelera el ritmo de los acontecimientos y los periódicos empiezan a tener menos páginas. Un momento de calma en la agenda de Benjamín para recordar cómo iba a ser la novela que no fue... así nos lo contó en Vallecas, intercalado entre una disertación suya sobre la importancia de mantener la distancia respecto a lo que estás contando...

Cuando empecé a escribir Mala Gente que Camina en realidad era otra novela. Era una novela, también protangonizada por un profesor que también estaba escribiendo un ensayo sobre Carmen Laforet, que también era medio cínico y que también iba a un viaje a Atlanta, a un congreso de estos de locos sobre locos... pero ahí la novela era otra. Pero un día llegué a casa y escuché en la tele el programa de los niños robados a los republicanos por la dictadura y escribí otra novela. Eso lo he contado otras veces, lo que no creo haber contado nunca, y no sé por qué coño lo voy a contar ahora, pero ya puestos lo contaré, es cuál era la otra novela, qué pasaba en la otra novela.

Lo que pasaba en la otra novela es que yo iba en un avión a Atlanta, efectivamente, conocí a una chica y nos volvimos locos. Aún seguimos siendo amigos. Pero antes de amigos fuimos muchas otras cosas. Yo estaba enamoradísimo de ella, muy colgado por ella, y escribí una novela contando todo eso. Y la novela era un espanto, porque estaba tan colgado de ella que no parecía una novela, parecía un anuncio. Todo lo que decía de ella era tópico, era absolutamente patético. Se la dejé leer a mi editora y me dijo "patética".

Era una historia que tenía tan cerca, estaba tan metido en ella en ese momento que lo escribí fue un absoluto disparate. Sin embargo cuando la dejé escribí unos poemas sobre ella que no están mal. Alguno de ellos, no diré cuál, hay quien ha escrito por ahí que es uno de los mejor poemas de amor que se han escrito nunca. No lo digo por presumir del piropo, lo digo para que veáis cómo cuándo estaba con ella escribí una novela desastrosa, cuando dejé de estar con ella escribí unos poemas que no estaban mal.

"Entonces ya no estabas loco", le dicen desde el público. "Es verdad, tienes toda la razón del mundo, la cercanía produce ese tipo de efecto. Es como si me acerco mucho un papel a la cara ya no veo lo que dice. La distancia es necesaria para todo. Estoy haciendo apología de la distancia. Merece la pena guardar distancia para escribir. No hay nada peor para la literatura que la cercanía. Lo mejor es separarse en el tiempo, en el espacio y sobre todo separarte en la emoción.

Estoy seguro que todas las personas a las que todos los escritores de cualquier género a los que más admiro tienen una cualidad que es la frialdad. El propio Bob Dylan, sus mejores canciones... que definió cuando le preguntaron que sonaba a mercurio salvaje, vete a saber lo que quiso decir con eso. Pero suena a frío. El propio Alberti, en Sobre los ángeles. En ese momento estaba peor que yo con esta chica, estaba entre la escritora Maruja Mayo y la escritora María Teresa León. Todo eso lo cuenta en esos poemas. Pero lo cuenta con un distanciamiento que le llevaron al surrealismo. Él se hizo surrealista para que no le pillara la novia, para disimular, para oscurecer un poco.

Yo soy de los que piensa que jamás hay que contarlo, que no hay que permitir que te puedan pillar en nada. Admiro a la gente que es capaz de esconder un poco las cosas, porque le das más misterio. Si Rafael Alberti, siendo quien era, escribe esos poemas más abiertamente, con una manera más abierta, más sencilla de explicar, diciendo "te quiero mucho porque eres mi novia", seguramente hubiera escrito un libro muy malo.

Desde el apasionamiento, la cólera, el amor excesivo, la alegria excesiva, la triste excesiva es imposible escribir bien, porque no tienes control. Las emociones son una manera de descontrol. Cuando uno siente una gran emoción no estás controlado, no tienes el volante en la mano. No creo que desde un exceso emotivo se pueda escribir bien. Eso es imposible si el que va a escribir soy yo y es posible si el que lo va a hacer es Neruda. Hay gente con más talento y con menos.

Pero aún así, al final a Neruda lo recordamos porque escribió Residencia en la tierra, cumbre del surrealismo en español, pero también porque escribió las odas elementales, poemas al ancla, al botón, a los zapatos, a los calcetines, a la calabaza, a la cebolla, son poemas muy pensados. Uno no puede ver una cebolla y decir directamente redonda rosa de agua. No funciona así, hay que buscar, hay que indagar, y la indagación requiere trabajo y el trabajo requiere tiempo, y atención, y la atención requiere frialdad, o distancia.

Desde la cercanía y el apasionamiento es imposible hacer bien nada, ni escribir ni ninguna otra cosa. Bueno, me refiero a cosas que se hagan con la ropa puesta.

jueves 2 de julio de 2009

Why, Why, Why

Juan Urbano debe estar de vacaciones, pero le ha sustituido Benjamín Prado, quien hoy en las páginas de opinión de la sección de Madrid de El País, ha alzado la voz, e incluso la ha entonado, para denunciar la situación de la sanidad madrileña.


La gripe asesina es invisible
Por Benjamín Prado. El País.

Mohamed le podría haber dicho al fantasma de Dalila Mimouni lo que Rafael Alberti al de Federico García Lorca: no has tenido tu muerte, la que a ti te tocaba. Porque da la impresión de que el destino de esa joven de 20 años, que había venido a España desde Marruecos, hace 18 meses, a buscar una vida mejor, no era el de acabar sus días en el hospital Gregorio Marañón y saltar a los titulares más negros de los periódicos como la primera víctima del virus H1N1. Entrar en un hospital es meterse en un laberinto al que unas veces los médicos le encuentran la salida, y otras veces no. Ése fue el caso de Dalila, esa chica con nombre de canción a la que ahora se le ha puesto fúnebre la música, my, my, my, Delilah / why, why, why, Delilah. / I could see that girl was no good for me / but I was lost like a slave that no man could free, eso se repetirá Mohamed, su marido español, pero sin pasar nunca de los dos primeros versos, mi, mi, mi Dalila, por qué, por qué, por qué...

Mohamed no entiende qué ha pasado, por qué es viudo a los 21 años; por qué los doctores no fueron capaces de curar a su esposa; por qué una enfermedad tan pequeña como una gripe acaba con una atleta llena de salud; por qué la mandaron una y otra vez a casa cuando casi no podía ni andar; por qué no vieron esa maldita gripe que es noticia de primera plana desde hace tanto tiempo, ese maldito virus H1N1... "No tuviste tu muerte, la que a ti te tocaba. / Malamente, a sabiendas, equivocó el camino. / ¿Adónde vas? Gritando, por más que aligeraba / no paré tu destino". ¿A sabiendas? ¿Tu destino? No, hay algo que no encaja.

Mohamed llevó demasiadas veces al hospital a Dalila, y tal y como él lo cuenta, parece raro que un paciente pueda ir en tres ocasiones a urgencias, que no lo ingresen y que a la cuarta lo manden directamente a la UCI, pase ahí 15 días y no sobreviva. Él dice que su mujer no podía ni andar, que tenía casi 39 grados de fiebre y que, con todos esos síntomas, le recetaron paracetamol y un antibiótico para la tos; que volvió a llevarla, le hicieron unas pruebas y volvieron a darle el alta con un diagnóstico que hablaba de una crisis asmática y una infección respiratoria. Y no era eso, y la muerte que no era suya se llevó de este mundo a esa muchacha que estaba embarazada y vivía en Moratalaz y apenas hablaba español y le gustaba correr y competía en 1.500 metros y su madre se llamaba Aziza y su hijo se llama Ryan pero nada más, porque ya no habrá más íes, ni más futuro mejor, why, why, why, Delilah.

Dicen en la Comunidad de Madrid que la sanidad madrileña funciona como un reloj, que no hay listas de espera ni enfermos en los pasillos. Pero Delila nunca verá a su hijo Ryan. Pero su marido, que estudiaba para policía local, está tan destrozado que dice que va a dejar de ir a la academia. Pero uno lee en los diarios que la gente que no debería de morir se muere, y a la gente que no puede parar de morirse se le quiere negar el derecho a hacerlo sin dolor, con los menores padecimientos posibles, qué más da, si uno tira la bomba en el Severo Ochoa, deja algunas reputaciones rotas y luego se va a la playa.

Pues miren, no, la verdad es que no, que esto no funciona y que es raro que algo tan presente a simple vista como el maldito virus H1N1 sea invisible bajo los microscopios. Pero no creo que se preocupen demasiado por este tema, la víctima es demasiado humilde y si la cosa se complica, le echarán la culpa a los médicos, que sin duda no han hecho bien su trabajo, como antes se la echaron a los policías que no encontraban a Al Qaeda en el 11-M, o a los militares que no les aplaudían la coartada del Yak 42, etcétera. La negligencia es terrible, porque a menudo acaba en un ataúd, pero ¿dónde tiene el principio? A lo mejor en la falta de medios. A lo mejor en el exceso de trabajo. A lo mejor lo peor está aún por llegar, si en todos los casos de gripe asesina que vengan se va a actuar del mismo modo.

lunes 29 de junio de 2009

La semblanza entera

En el post del otro día, en el que informaba del premio Julián Besteiro que le entregaron a Joaquín Sabina, reproduje la semblanza de Benjamín Prado al cantante, pero el audio no era de una calidad extraordinaria, y se me quedaron algunas palabras por el camino.

Afortunadamente Benjamín Prado ha dejado un comentario en este blog desvelándonos más sobre la semblanza, y solventando esas lagunas textuales que aparecían en el post.

"Bueno, ahí tenéis la broma entera. Lo escribí esa misma mañana, y lo acabé en el taxi, como debe de ser... La verdad es que me divertí jugando al ratón y al gato con los que estaban ahí, haciendo primero un par de estrofas más o menos serias y, de pronto, metiendo una ráfaga de ripios ¡terribles! Jajaja, escurrir el bulto / culto... qué cara se le puso a algunos... Joaquin y yo nos estuvimos muriendo de risa toda la noche, acordándonos de la rima After-hours / Schopenhauer. Y podéis estar seguros de que estoy hablando de muchas carcajadas, porque la noche se fe haciendo larga, y más larga, y más larga... ¡A estos sindicalistas no hay quien los acueste!"

Cuando alguien me pregunta quién es Joaquín Sabina,
respondo que un cantante que, además, es mi hermano;
y hablo de su talento, su risa sin esquinas
su popurrí de mago y artesano.

Es un hombre que hiere susceptibilidades
cuando dice que a la hora de escribir un poema
nunca hay cosas más ciertas que las medias verdades
ni mejor oración que la blasfema.

Si se trata de ser culto,
él jamás escurre el bulto:
fui con él a un after-hours
a tomar la última copa
y me citó a Schopenhauer
al lado del guardarropa.

Siempre ha considerado, si hablamos de comer,
la manzana de Newton, peor que la de Eva.
Y si se pasó un poco, lo hizo por aprender:
es de los que no opina si no prueba.

Sé que quiso a las drogas, pero ya no están juntos,
aunque ni él mismo sabe quién ha dejado a quién.
Luego un marichalazo vino a poner los puntos
sobre las íes y un dedo en la sien.

Sintiéndose moribundo,
se quiso borrar del mundo,
y se durmió en los laureles
cuando más soplaba el viento:
mire usted qué mal momento
para perder los papeles.

No encontraba remedio en ningún botiquín
y ni en sueños quería pisar los escenarios:
al hombre cabizbajo se le cae el bombín,
mientras que lee los obituarios.

Pero aprendió la lección
y venció a la depresión.
Y hoy ya es capaz de ser otro
sin dejar de ser quien era.
La vida es igual que un potro:
si la domas, no es tan fiera.

Así que nada ha perdido
y aún es el que siempre ha sido:
alguien que no echa en tu plato
fritangas de sentimientos,
pasiones de economato,
moralejas con descuento.

Un santo que una noche vio a Dios dentro de un bar.
Un abogado que habla del diablo en los juzgados.
Un médico que quiere que vuelvas a fumar.
Un cura que te aplaude los pecados.

Un bailarín que sabe cómo dar un mal paso.
Un ateo que reza a la Virgen del Burdel.
Un anarquista que usa la ley de posavasos
y las banderas blancas de mantel.

Como escritor de canciones
son claras sus intenciones:
ser Lorca con gafas negras,
César Vallejo con banda,
Paul Celan con matasuegras,
Kafka en sábanas de Holanda.

Maestro de desengaños,
hace casi 30 años
nos robó los corazones,
y eso, no lo digo en broma
-ni que ha escrito las canciones
más bellas de nuestro idioma.

Cuando alguien me pregunta quién es Joaquín Sabina,
respondo que un cantante que, además, es mi hermano.
Su casa, para mí, siempre fue una oficina.
La llave de la mía, siempre estará en su mano.

domingo 28 de junio de 2009

Armonía

Al día siguiente de la semblanza a Joaquín Sabina en la entrega del Premio Julián Besteiro, Benjamín Prado cede el testigo a un Juan Urbano preocupado por los distintos raseros y los tratos y maltratos a los inmigrantes. En su artículo de opinión de los jueves en la sección de Madrid Benjamín Prado nos cuenta que...

Brutalidad y amonía en Barajas
Por Benjamín Prado. El País.


Cuando le preguntan por la selección, Xavi, el centrocampista del Barcelona, responde que "hay una armonía brutal", y Juan Urbano, que acababa de ver en YouTube, con el corazón en un puño, la salvaje detención de un inmigrante senegalés en el aeropuerto de Barajas, piensa que eso sirve para el fútbol, pero también para explicar lo que ocurre en épocas de crisis como ésta: a nosotros nos suben los impuestos y a los inmigrantes les bajan los derechos. O sea, ya lo ven, una armonía brutal.


Mientras ese ser humano rebajado a la categoría de alimaña por los agentes de aduanas, o como se llamen, va de regreso a Dakar, atado de pies y manos, los internautas discuten, a propuesta de este periódico, qué apodo habría que ponerle a la nueva estación de metro de la Puerta del Sol; unos proponen el invernadero, otros la tortuga, cristasol, la ballena, el iglú, la bodega y hasta la cueva de los ladrones de Alí Babá... Tal vez podríamos llamarla Eldorado; ya saben, el kilómetro cero de esa tierra próspera, llena de oro y felicidad, con la que sueñan los conquistadores humildes de nuestro tiempo, los que en lugar de buscar la riqueza sólo buscan la supervivencia, esos mismos a los que unos policías legalmente brutales tiran al suelo, pisan, inmovilizan con esposas, con cuerdas, las manos a la espalda, las muñecas amarradas, las piernas hacia arriba, elevadas armónicamente con unas correas tensas por encima de la línea de la dignidad. ¿Y el resto de las personas que aparecen en el vídeo? Esos operarios vestidos con chalecos amarillos, ¿por qué no hacen nada? ¿Por qué están ahí, quietos, mirando a esa persona tirada en el suelo gris de la pista, con la cara pegada al asfalto, al pie del avión, maniatada, atenazada por la rodilla de uno de sus guardianes? Por algún motivo, al ver esa filmación, benditos sean los teléfonos móviles, Juan Urbano la ha comparado con otras imágenes en las que la policía detiene con infinito cuidado, como debe ser, a cargos públicos acusados de robar millones, por ejemplo. ¿De qué se acusa al inmigrante senegalés? ¿De querer huir de la miseria?


La policía dice que el inmigrante detenido en Barajas tenía antecedentes, que trató de impedir violentamente su repatriación y que en su detención se siguió en todo momento el protocolo. Qué horror, esa palabra, protocolo, clavada en medio de esa escena degradante que a quienes degrada es a los supuestos guardianes del orden, y que tanto se parece a otras secuencias que acabamos de ver por la televisión, esas en las que se ve a unos mossos d'esquadra pegando a un detenido; o esas otras en las que los policías agreden sin contemplaciones, aunque quizá también dentro de los límites del protocolo, a una mujer semidesnuda. Si esa cara oscura de la ley ha salido a la luz esas tres veces, podemos imaginar otras muchas en las que los abusos habrán quedado entre las cuatro paredes de la comisaría, o en el silencio espantoso en que se pierden las cosas que nadie ha visto y nadie puede contar.

Mala época ésta, en la que la falta de trabajo y los problemas económicos hacen mirar a todo el mundo alrededor para encontrar rivales en la búsqueda de un empleo o a la hora de recibir una ayuda; y justamente por eso es por lo que las autoridades deberían de ser más cuidadosas que nunca, porque uno de los peligros de que haya cuatro millones de parados es la xenofobia, que se extienda por el país la idea de que los que vienen de fuera lo hacen para llevarse lo que no hay. Ver lo que ocurrió en Barajas es una lección, sobre todo si lo que ve uno en el suelo es a un ser humano con los mismos derechos, al menos, que los ladrones de guante blanco y los políticos acusados de corrupción. Pero si ves lo mismo que veían los agentes que lo maltrataban antes de expulsarlo del país, mala cosa. Mala cosa para todos.


miércoles 24 de junio de 2009

Sabina recibe el Julián Besteiro y la semblanza de Prado

"Estoy mayor para tanto piropo", fueron las primeras palabras de un Joaquín Sabina que hoy ha recibido el XI premio Julián Besteiro de las Artes y las Letras, que cada año

Cándido Méndez, el secretario general de la UGT, fue el encargado de hacerle entrega del busto del premio, y Benjamín Prado quien le dedicó una semblanza muy a su estilo y que podéis leer, ver y escuchar en este blog (más abajo, junto con las palabras de Sabina y las de Cándido Méndez).

Luis García Montero, Almudena Grandes, Nicolás Redondo, Pedro Cerolo, Luis Fernando López Aguilar... y hasta sendos cuartetos de viento de la UGT de Andalucía. Nadie quiso perderse este evento. Y nadie se lo perderá, si no quiere, pues aquí dejo todo aquello que pasó.


Benjamín Prado también posó, en exclusiva para el blog, con el premio que recogió Joaquín Sabina.
Texto de la Semblanza a Joaquín Sabina. Por Benjamín Prado:

Cuando alguien me pregunta quién es Joaquín Sabina,
respondo que un cantante que, además, es mi hermano;
y hablo de su talento, su risa sin esquinas
su popurrí de mago y artesano.

Es un hombre que hiere susceptibilidades
cuando dice que a la hora de escribir un poema
nunca hay cosas más ciertas que las medias verdades
ni mejor oración que la blasfema.

Si se trata de ser culto,
él jamás escurre el bulto:
fui con él a un after-hours
a tomar la última copa
y me citó a Schopenhauer
al lado del guardarropa.

Siempre ha considerado, si hablamos de comer,
la manzana de Newton, peor que la de Eva.
Y si se pasó un poco, lo hizo por aprender:
es de los que no opina si no prueba.

Sé que quiso a las drogas, pero ya no están juntos,
aunque ni él mismo sabe quién a dejado a quién.
Luego un marichalazo vino a poner los puntos
sobre las íes y un dedo en la sien.

Sintiéndose moribundo,
se quiso borrar del mundo,
y se durmió en los laureles
cuando más soplaba el viento:
mire usted qué mal momento
para perder los papeles.

No encontraba remedio en ningún botiquín
y ni en sueños quería pisar los escenarios:
al hombre cabizbajo se le cae el bombín,
mientras que lee los obituarios.

Pero aprendió la lección
y venció a la depresión.
Y hoy ya es capaz de ser otro
sin dejar de ser quien era.
La vida es igual que un potro:
si la domas, no es tan fiera.

Así que nada ha perdido
y aún es el que siempre ha sido:
alguien que no echa en tu plato
fritangas de sentimientos,
pasiones de economato,
moralejas con descuento.

Un santo que una noche vio a Dios dentro de un bar.
Un abogado que habla del diablo en los juzgados.
Un médico que quiere que vuelvas a fumar.
Un cura que te aplaude los pecados.

Un bailarín que sabe cómo dar un mal paso.
Un ateo que reza a la Virgen del Burdel.
Un anarquista que usa la ley de posavasos
y las banderas blancas de mantel.

Como escritor de canciones
son claras sus intenciones:
ser Lorca con gafas negras,
César Vallejo con banda,
Paul Celan con matasuegras,
Kafka en sábanas de Holanda.

Maestro de desengaños,
hace casi 30 años
nos robó los corazones,
y eso, no lo digo en broma
-ni que ha escrito las canciones
más bellas de nuestro idioma.

Cuando alguien me pregunta quién es Joaquín Sabina,
respondo que un cantante que, además, es mi hermano.
Su casa, para mí, siempre fue una oficina.
La llave de la mía, siempre estará en su mano.


Audio de la semblanza(se oye algo mejor que el vídeo):


Vídeo de las palabras de Sabina al recoger el premio:



Audio de las palabras de Sabina al recoger el premio :


Audio de las palabras de Cándido Méndez para Sabina:

lunes 22 de junio de 2009

Benjamín Prado el marsista

Rescato de entre mis apuntes unas palabras de Benjamín Prado sobre Juan Marsé, con motivo de la concesión del Premio Cervantes 2008. El apunte es del programa el Ojo Crítico de RNE, del 28 de noviembre, y en él escuchan fragmentos del documental "Un jardín de verdad con ramas de cartón" que aparece en la edición de Ronda Marsé, de Ana Rodrígue Fischer. En ese libro, Ronda Marsé, también aparece un artículo de Benjamín Prado titulado el viaje interior de Juan Marsé. Con este motivo le entrevistan en directo(a partir del minuto 17), y aquí lo transcribimos.




No es actualidad, pero si los anglosajones dicen aquello de "no news, goog news" será por algo. (Bueno, y que aún no tengo nada del Festival de Poesía de Parma en el que estuvo ayer el poeta madrileño :-)

Pregunta. Qué alegría que Juan Marsé haya recibido el premio Cervantes...
Respuesta. Alegría por todas partes. Alegría porque Juan Marsé es un amigo, una persona a la que yo quiero mucho, con quien siempre paso ratos estupendos cuando voy a Barcelona y alguna vez que viene por aquí por Madrid.

Es una persona muy pijoapartesca, por hacer honor a sus novelas, muy sencillo, muy natural, al que le gusta disfrutar muchísimo de cosas muy habituales y las disfruta con gran placer.

Y una gran alegría también como lector. Yo soy de los que se define marsista (con s),creo que Juan es uno de los novelistas más grandes que ha dado este país y uno de los que mayor influencia tiene sobre los que hemos venido detrás. "De la esfinge a la caja de caudales hay un hilo tenso que atraviesa el corazón de todos los niños pobres", dice Lorca. Yo creo que de las novelas de Juan Marsé a todos nosotros también hay un hilo tenso.

Además, me parece que es una deuda que tenían los premios institucionales con Juan Marsé que a mi me empezaba a preocupar, porque creía que iba a pasar como con Jaime Gil de Biedma, que nunca se le otorgó ningún reconocimiento especial. Lo celebro por todas partes.

P. ¿Has podido hablar con él, Benjamín?
R. No lo he intentado. Somos demasiado amigos como para tener prisa. Lo que he hecho ha sido dejarle inmediatamente un mensaje diciéndole que le quería mucho, que le quería un montón y que cuando pasara un poco la tormenta ya hablaríamos, como hablamos casi todas las semanas un ratito por teléfono.

P. En este artículo al que hacíamos referencia utilizas una definición que es la siguiente:"Juan Marsé desciende a nosotros y luego nos cuenta lo que ha visto, por eso su obra es tan grande y está tan cerca".
R. En el sentido de que él entra en el lector con una profundidad extraordinaria. Él habla en sus novelas "Si te dicen que caí", "Últimas tardes con Teresa", "Rabos de lagartija", o una de las novelas cumbres de nuestra narrativa "Un día volveré", él está hablando de la infancia en general, luego está hablando de una infancia de unos niños en la posguerra que tienen que inventarse aventuras para pelear contra la realidad a base de imaginación. Pero también está hablando del lector, que es alguien que tiene que imaginar otros mundos, para eso leemos, para no tener que conformarnos con nuestra propia vida, con nuestras propias experiencias. Eso lo hace Juan como nadie, es un creador de ambientes, es un envenenador de cabezas, en el buen sentido de la palabra, magistral. Te dejan un aroma, un gusto, las novelas de Juan Marsé, que es muy difícil de olvidar.

sábado 20 de junio de 2009

Semblanza de Sabina


El premio será introducido con una "semblanza del cantautor y su contexto" que correrá a cargo de Benjamín Prado.

Informaremos de todo ello puntualmente. Permaneced atentos al blog. La cita se presenta como imprescindible.