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viernes, 6 de noviembre de 2009

Vine a Praga a romper esta canción

Cuando aprendí a tragar fuego / el circo ya se había ido / de Albacete a Nueva York / el elefante está ciego / el domador malherido / quién ha mentido / mi amor. / La canción que estoy cantando / empieza en otras canciones /y acaba en un hospital / por qué me sigo jugando / la vida a pares o nones / por fulanita de tal

Así, con un nuevo adelanto de una nueva canción de Vinagre y Rosas, comenzaba la entrevista que Carles Francino, en la SER, le hacía a Joaquín Sabina en directo el pasado 3 de noviembre, y durante la cual intercalaron una entrevista con Benjamín Prado.

Decía Francino que "a Joaquín hay que quitarle los discos de las manos porque no los suelta, y en esta ocasión de un bar de Praga, donde se fue a escribir las canciones con quién, con Benjamín Prado, que además ha escrito un libro "Romper una canción", donde nos cuenta los secretos de este libro y lo hace ahora, con nuestra compañera Ana Uslé que también ha aprendido lo que es romper un disco".

La periodista comienza, con mucho tino, "Un disco no comienza por la primera pista, ni por la visita de una musa, en este caso empieza con su marcha, la de la virgen de la amargura", y Benjamín, en entrevista grabada comenta:

"Me acuerdo que estábamos en los diablos azules y me dijo oye Benja, aprovechando que tú estás hecho polvo ahora mismo, te has peleado con una novia, por qué no nos vamos por ahí, al sitio del mundo que tu quieras y escribimos un disco entero de canciones de desamor".

Dos tipos que - continúa la periodista - en Hamlet se hubieran peleado por el papel de calavera hacen la maleta y se van juntos a Praga.

Benja corta la canción, la rompe, para decir: "La primera canción que nos pusimos a escribir es una que se llama agua pasada, maravillosa, de esta que, no sé si se puede decir en la radio, los músicos dicen que va directa al coño". "Levantanto los puñitos para arriba es la tregua y la catraba? es meneando mucho las caderas, imagínate los camareros del Jopersbar, como le llamaba Joaquín, lo que pensaban cada vez que nos véían hacer eso".

"Sinceramente - dice Benjamín - yo no tengo ni la más remota idea de quién escribió cada cosa, en mi opinión es un milagro, aunque sea un milagro por lo civil". "Creo que estamos los dos muy contentos, él con su disco, yo con mi libro, y los dos con nuestras canciones".

Y canta la canción en voz de Sabina, "Vine a Praga a romper esta canción, por motivos que no voy a explicarte". (Así, o casi, comenzaba un soneto de Sabina en Interviú, dedicado a Benjamín Prado).

Dice Francino, "en el reportaje se nota que Benjamín está entusiasmado, con el libro, con el disco...", "yo también" replica Sabina "es verdad que no sabríamos decir qué verso es de él y cuál mio, es verdad que nos hemos peleado gozosamente por una coma, o por una tilde y es verdad que hemos vuelto más amigos de lo que fuimos". "Los camareros de Praga pensaban que eran maricones, y tenían razón".

Se escucha bien, entera, y con nuevas letras de fondo en


viernes, 16 de octubre de 2009

Así se ve Romper una canción, el nuevo libro

Mientras Benjamín Prado está en la X Semana de La Poesía de Bilbao, donde leerá algunos poemas, nosotros seguimos los rastros a sus próximas obras...

Un libro se escribe página a página, y aunque la portada siempre es lo último, para nosotros es lo primero.

Benjamín Prado nos adelantó el pasado 22 de septiembre que en noviembre publicaría un libro, Romper una Canción, en el que narraría cómo escribieron las canciones, él y Sabina, del nuevo disco del de Úbeda, Vinagre y Rosas.

Aún no tenemos el disco, aún no tenemos el libro, pero sí tenemos la primera prueba (quizá cambie la foto) de la portada de Romper una canción

viernes, 20 de noviembre de 2009

Tengo una pregunta para Benjamín

El pasado lunes El País puso a Benjamín Prado delante de los internautas para que le preguntasen lo que quisiesen. Y le preguntaron lo que quisieron, desde la última versión de Ecuador, a su faceta musical, desde qué se siente al escribir con Sabina a qué te han aportado Alberti o Ángel González. Una entrevista de calidad, con las respuestas a las que nos tiene acostumbrados, de quitarse el sombrero

Los internautas preguntan a Benjamín Prado. El País.

Caballero de la Tenaza
Benjamín, la canción "Viudita de Clicquot" me sugiere un correlato culturalista, ¿podrías explicar la relación entre esta señora francesa tan particular en su tiempo y la histora de la canción?

Bueno, la señora Cliquot, que en realidad se llamaba Barbe-Nicole Ponsardin fue una de las primeras mujeres de negocios de la Historia, en plena época napoleónica, y es algo así como la segunda inventora del champán, después del abad Pierre Perignon, porque inventó la mesa de removido, exportó su marca fuera de Francia y, en resumen, fue tremenda empresaria, que dirían en Cuba. Bueno, descorchar una botella de Veuve Clicquot, como hace el protagonista de la canción, es un lujo pero no tan caro: te sale por unos 33 euros.

lamagdalena1
¿Cantarás con Sabina en alguno de sus conciertos?
Él quiere que lo haga y yo lo haré o no dependiendo de lo que me tome al pie del escenario ese día...

Pedrito
Hola Benja, fenómeno, ¿tu ex te sigue hablando después de airear vuestras intimidades? Es delicado eh... Un abrazo


Me ha gustado lo de fenómeno. Pero lo que hay en las canciones, como en los poemas, no son personas, sino sólo personajes, y los personajes de ficción sólo hablan dentro de los libros o los discos.

Pedro
En tu libro "Mala gente que camina" hablas de los niños robados a las presas republicanas. Ahora están apareciendo casos en clínicas de maternidad hasta el final del franquismo. ¿Qué crees que habría que hacer con la investigación de esos casos?

Fácil: tratar a los jueces que quieren encausar el franquismo igual que los tratan cuando quieren juzgar a Pinochet o a Videla.

drus
'Romper una canción' ¿es una especie de "making-of" del disco, o es más una historia de historias basada en las canciones? ¿para cuándo un nuevo libro de poemas de Benjamín Prado?

El libro de poemas está en marcha, y además he encontrado una chica a la que escribírselo, ja, ja, ja. Y Romper una canción es la historia de cómo escribimos las letras de Vinagre y rosas, pero también es un libro sobre la amistad, y una especie de taller literario: ¿cómo se escribe una canción? La respuésta abreviada sería: matándote por ella.

David
Buenos días Benjamín: ¿Que otras artes te gustan a parte de la escritura? ¿Te gusta la fotografía? ¿Qué autores?

No me importaría nada ser Alberto GArcía Alix en lugar de yo.

Dylandixit
Qué tal, me gustaría saber si te gusta el fútbol como a Sabina y otros escritores y qué opinas del fútbol como movimiento sociológico,gracias.

Soy socio del Real Madrid y también seguidor del Athletic de Bilbao desde niño. Hay fines de semana bonitos y otros en los que sufro dos veces.

valquiria
Prado, ¿te han dicho que eres igualito que Sabina, pero en flaco?
Querr´´as decir "pero en guapo"

sandra
¿En qué os basabais para escribir las canciones?
En cosas que estaban dentro y en cosas que estaban fuera. Creo que una buena canción se parece a un buen poema en que si habla de alguien que está triste o alegre es peor que si habla de la alegría o la tristeza de un modo más general. LAs canciones de Vinagre y Rosas son emocionantes porque van a emocionar a quienes las oigan.

A.G.M.
¿Qué se siente al saber que sus vivencias personales pronto también serán las nuestras? No se quién de los dos ha escrito la canción de Cristales de bohemia pero es una de las canciones que más me gustan del nuevo disco.

Y a mí. De hecho, en Romper una canción es la que se da como ejemplo máximo del modo en que trabajábamos, y ahí podrás leer varias versiones de Cristales de Bohemia y vas a encontrar muchos versos y hasta varias estrofas que al final descartamos. Y lo que dices de las vivencias es la magia de la música y de la poesía y su destino mejor: convertirse en la autobiografía de los demás.

Iciar
Explicame eso que dices en tu libro de que las cosas que no tienen explicación suelen ser las más divertidas.guapo!

Guapa tú. Claro, lo que te intriga te atrae, lo que no conoces te da ganar de descubrirlo. Y como metáfora de la escritura, no está mal, ¿no? Cuando Joaquín y yo encontrábamos un buen verso pero lo encontrábamos demasiado deprisa, simpre decíamos: es genial, pero seguro que está ocultándonos otro aún mejor.

Bassini
Podrías comentar esos versos que les dedicaste a J.Sabina: "tu sabes que la vida igual que el arte, si no está en ti no está en ninguna parte, lo que importa es la isla, no el tesoro.". Gracias; a raíz de este poema, indague en tu bibliografía y leí alguno de tus libros. Me gusto mucho "Mala gente que camina".

Gracias por indagar. Esos versos los hice cuando Joaquín estaba bajo su nube negra, y quieren decir que la superstición de que su talento dependía de sus excesos era absurda. Creo que Vinagre y Rosas es toda una demostración de eso.

noam@ya.com
Hola Benjamín ¿cómo valoras tu experiencia con Sabina? ¿te ha gustado Praga como escenario de inspiración? Un saludo y gracias. Marcos

Joaquín es amigo mío hace casi 30 años y de Praga hemos vuelto como si lo fuese desde hace 60. Ha sido muy excitante, y muy misterioso, porque la verdad en que hemos estado siete meses en un estado de inspiración interminable. Creo que si la compañía no nos lo quita de las manos, podríamos haber seguido escribiendo y escribiendo. Igual ahora teníamos un disco quíntuple, como nuesto amigo Andrés Calamaro.

turu
Hola Benjamín.Aunque no tenga nada que ver con el disco me permito hacerle esta pregunta.Mañana se cumplirán 10 años del fallecimiento de un gran amigo de Joaquín y el que es para mi el más grande artista de este país,Enrique Urquijo.Unas palabras para este genio.Muchas gracias.

Un tipo estupendo, un gran cantante y, efectivamente, un buen amigo de Joaquín. Por suerte, su hermano ha seguido con los Secretos, que es una forma de que Enrique esté muerto, pero no mucho.

PPK
Hola, Benjamín: Soy PPK, de Zafra. ¿Qué tal se te da a ti la música? Porque Joaquín ya ha demostrado saber algo de poesía. ¿Has intervenido, aunque sea en lo más mínimo, en la parte musical de algún tema? Un abrazo extremeño.

Ja, ja, ja, yo creo que hace falta ser muy temerario para acercarse a una guitarra cuando andan por ahí Pancho Varona y Antonio García de Diego. No, toda la música es de ellos, ¡y qué música! Yo creo que en Vinagre y Rosas han hecho el mejor trabajo de su vida.

fmcantador
Prado, Sabina, García Montero, González,... ¿Estamos hablando de lo que los libros de literatura llamarían "Generación" o "Estilo" común? Si fuera así, ¿qué nombre propondrías para el grupo? Gracias por tu nueva obra.

Gracias a ti. Yo creo que cuando se habla de nosotros se habla de poesía y de amistad, y no se me ocurre un modo más hermoso de definir una cosa de este mundo.

Esther
El anterior trabajo de Sabina era el resultado de un proceso depresivo por el cual pasó el artista. ¿Podríamos decir que este trabajo es más optimista? ¿Qué adjetivo usaría para calificarlo?
Optimista no, desde luego. Pero sí apasionado, que no le anda muy lejos. Es un disco melancólico pero lleno de energía.

Hernán, el argentino
¿Qué se siente escribir mano a mano con Sabina, el mejor poeta popular del siglo XX en España (y en cualquier lado) o, por lo menos, a la altura de cualquiera de los mejores?

He aprendido mucho, y ha sido todo un lujo para mí. Yo lo quiero mucho, mato por él, pero no se me olvida que a la hora de escribir canciones es el más grande. Los dos lo hemos pasado muy bien y lo mejor de todo el proceso ha sido volverlo a ver tan feliz como no lo veía desde 19 días y 500 noches.

Dani
Hola Benjamín. He de decir que te tengo envidia. No sabes la suerte que vas a tener de que 20.000 personas en Las Ventas le griten "¡¡Embustera!!" a tu virgen de la amargura. La suerte es que Sabina se lo gritará a la mía por mí. Por cierto, sigo esperando el libro que me prometiste hace unos años en El ombligo de la luna. La pregunta es: ¿tendreis el morro de salir a cantar juntos Joaquín y tú? ¿Seréis capaces de hacernos eso a los que pagamos por ir al concierto? jejeje. Saludos!
Ja, ja, ja. Sí, esa canción, según dice Joaquín salpica arena de las Ventas y cuando la estábamos escribiendo me dijo: Benja, hay que hacer un estribillo para que la gento lo cante con el dedo corazón arriba. ¿Que si cantaremos juntos? Bueno, en casa lo hacemos todo el tiempo, pero no sé si ante tanta gente me atreveré. Pero apuesta a que en algún concierto lo hago.

Don Caimán
Hola Benjamín. Soy un gran admirador tanto tuyo como de Joaquín Sabina. Supongo que no habrá sido facil escribir canciones "a dúo", aunque me imagino que por otro lado habrá sido un proceso satisfactorio. ¿Nos puedes contar las dificultades por un lado, y lo gratificante por otro, de este trabajo? Muchas gracias.
Las dificulatades, todas las que nos pusimos nosotros mismos. Desde el primer día dijimos: no vamos a tirar de oficio ni en un verso, y no lo hicimos. No hay una sola canción de Vinagre y Rosas que no haya salido de una batalla y que no tenga cinco o seis versiones distintas. Pero es que esa es la segunda cosa que más nos divierte del mundo, así que hemos trabajado muchísimo, pero nos hemos divertido aún más.

dvs
Hola Benja. Si tuvieras que definir tu relación y la de Joaquín con un verso,¿Cuál sería? Un abrazo

Bueno, si te valen dos, hace poco hice un descurso en verso, pala leerlo el día que le dieron el premio Juliàn Besteiro, que empezaba así: "Cuando alguien me pregunta quién es Joaquín Sabina / respondo que un cantante que, además, es mi hermano."

Miroslava
¿Te meterías a compositor?

¡Miroslava! Eres una de las protagonistas de nuestra historia en Praga y cuando leas Romper una canción sabrás hasta qué punto. Ya soy compositor.

kika
¿Te quedaron letras en el tintero?
Nos quedaron muchas, versos, estrofas, ideas, títulos... Casi todo ellos están en Romper una canción, los puse allí para que además de ser inéditos estuvieran publicados, y así no tener la tentación de volver a ellos en el futuro. No me gustan los platos recalentados.

roman lokati
Puede ser peligroso tener unas canciones a medias con un amigo... ¿qué pasaria si os pelearais?

Imposible. Para mí, Joaquín es sagrado, y viceversa.

Pepe Momia
Me interesa mucho ese territorio fronterizo entre poesías y canciones que vosotros parece que habéis cruzado y que Sabina siempre explora. Leí algo de lo que escribiste sobre las letras de Antonio Vega y te posicionabas mucho en que una canción es, siempre, otra cosa (no un poema) ¿Sigues pensando así? ¿Tu libro aborda este asunto?

Por supuesto, Pepe. Pedirle a una canción que sea un poema es tan absurdo como lo sería lo contrario, creer que un poema se convierte en una canción con sólo ponerle música encima, o debajo. No, tienen reglas distintas y objetivos distintos. Lo que pasa es que en una canción puede haber toda la poesía del mundo, y eso lo demuestran las de Dylan, Cohen, Tom Waits y Joaquín, por ejemplo.

cuscuscu
Felicidades por esas letras. El amor es el sentimiento mas fuerte y brutal? o lo es el desamor?

Tiene razón Joaquín en que de la felicidad salen menos versos que del desamor. En poesía lo intentó Jorge Guillén, con todos aquellos versos que decían: ¡el mundo está bien hecho! Y cosas por el estilo. Se canta lo que se pierde, decía Antonio Machado.

Lluis
Leí tu libro "mala gente que camina". ¿Está equilibrada la balanza entre la historia y los hechos? Gracias.

Creo que sí. Todos los hechos que salen en la novela son verdad y toda la trama es inventada. El equilibrio del que hablas lo da la verdad, y lo que se cuenta en esa novela, por desgracia, fue verdad.

gumero
¿Sabina tiene aura?

Joaquín es una de esas personas al lado de las cuales no existen los minutos vacíos, ni las horas vulgares. No hay tantas.

Marqués de Urquijo
Benjamín, ¿cuál de las canciones del disco es más tuya?

Ninguna y todas. Sinceramente, no hay una sola coma de Vinagre y Rosas que uno de los dos pudiera reclamar como sólo suya. Eso ha sido lo fantástico de estos siete meses, que no fue una colaboración, sino una simbiosis.

Juan Manuel Fernández
Salud, Benja. He leído hasta ver que eres socio de "ese equipo" y definitivamente "no es un buen día para comenzar esta conversación". Tal vez si lo sea para terminar esa novela que dices " te hiere como un cuchillo en la espalda". Me muero por terminar de "romper una canción contigo" y robarte frases con las que poder triunfar. Tú ya me entiendes. Estoy recuperando toda tu obra "de la que jamás saldré vivo". Que lo pases relativamente mal para que lo cuentes muy bien.

Ja, ja, ja. Gracias, Juan Manuel. Me gustan los tipos a los que les gusto y también los que defienden su camiseta, aunque no sea la mía. De manera que ¡salud!

Elo
Moviéndote en esos límites, y viendo lo bien que te sienta el escenario y la coquetería de casar la guitarra con un buen verso, y volviendo un poco a tus primeros versos de juventud, en los castillos que construías en tus sueños ¿eras Alberti o eras Dylan, firmabas "Sobre los ángeles" o "Pat garrett & Billy de kid"? Gracias por todo.

Gracias a ti. Yo, si tengo que elegir algo, siempre elijo a Dylan, claro. Por otra parte, ¿por qué elegir? Mira, al final uno hace novelas, libros de poemas, canciones... La vida es larga para los que trasnochamos...

Pedrito again
Benja, ¿te vas a vacunar de la Gripe A?

Creo que deberían de vacunarnos a todos contra las empresas farmacéuticas.

Alejandro Casaucao
Benjamin tú conoces la faceta de escritor de Joaquín que nosotros sus seguidores intuimos pero no tocamos. ¿Crees que Joaquin terminara perdiendo el respeto a su devota Literatura y nos deleitara con una novelita o un ensayito un dia no muy lejano?

Ummmmmm. Una novela no le veo escribiéndola, si te soy sincero. Pero va a escribir más canciones y libros de poemas, tal vez más de lo segundo que de lo primero.

Ana
La relación entre música y literatura parece evidente y estrecha en el caso de los cantautores, pero, ¿qué hay del rock, del pop, etcétera? (¡y no vale Dylan!). Gracias :)
Mira, Ana, yo tengo una discoteca de caerse de espaldas, siempre estoy escuchando música y salto de una cosa a otra todo el tiempo. Ahora mismo, estoy entusiasmado con el último disco de Quique González, que se llama Daiquiri blues, pero igual te sorprendo si te digo que también me ha dado por los Kiss, sobre todo los de los primeros cuatro discos, ¡y estoy enganchado a eso!

Penélope
Buenas Benjamín, felicidades (y sobre todo) gracias por cada palabra que hayas aportado a este disco. Acabo de leer las letras y lo he vuelto hacer, me han encantado. Bejamín, ¿por qué Praga?
Gracias, Penélope. Praga no tiene explicación, simplemente cuando Joaquín me propuso el viaje, en el bar Los Diablos Azules, y me dio a elegir el sitio del mundo que más me apeteciera, nombró La Habana, Praga, Nueva York, Lisboa... y yo elegí Praga, que en ese momento fue la que mejor me sonó.

salmantino
Hola benjamín, soy más seguidor tuyo que de Sabina, tengo todos tus libros -creo- pero como sé que eres un Dylanita, prefiero preguntarte sobre tu opinión acerca del disco de Villancicos de "San Bob Dylan".

Lo escuché el otro día, por primera vez, mientras daba un paseo por la playa de Rota ¡y me moría de la risa! Yo lo interpreto como una broma.

Manuel
He disfrutado mucho con "Ecuador". ¿Por qué elegiste intercalar los poemas de los cinco libros, en lugar de ordenarlos cronológicamente? Seguro que fue laborioso, pero el resultado ha merecido la pena. Hay poemas brillantes. Un saludo.

Gracias, Manuel. Eso el algo que suelen hacer los poetas ingleses, o sus editores, algo que yo había visto en las obras completas de autores que me gustan tanto como W. H. Auden. Y como no me apetecía empezar por mi primer libro, que es el que menos me gusta, pues reescribí ese libro de arriba abajo y reordené el tomo entero. Yo creo que lo hice por disimular.

Paula
Hola, Benjamín. Me parece grandiosa la canción de Ángel Gónzalez, es un poeta que llena mi vida al igual que Alberti. Tu has convivido como quien dice con los dos. ¿Qué te ha aportado estas experiencias?Ten en cuenta que, aparte de admiración, despiertas mucha envidia en mí.

Ole, Paula, y bendito sea Ángel González, que es el hombre más fácil de definir que he conocido en mi vida: era el mejor. Tienes razón, yo he tenido suerte en mi vida y talento para elegir mis amistades. Estoy agradecido por lo primero y orgulloso de lo segundo.

Nacho
Hola Benjamín. Muchos dicen que con "Vinagre y rosas" vuelve el flaco en estado puro, pero yo creo que desde el marichalazo es mucho más Joaquín que Sabina. No sé, supongo que, como dices tú, si te sientes como Robin Hood te sale una rumba y si te sientes como los agujeros de la diana te sale una lágrima. Por cierto, viva la madre que te parió.
Ja, ja, ja. Gracias, Nacho, le paso tu mensaje a mi madre. Ya verás cuando oigas Vinagre y Rosas cuánto Sabina hay en cada canción. Nosotros dos estamos muy, muy contentos.

Mensaje de despedida
Adios a todos, amigos. Me dicen que ya ha acabado nuestro tiempo. Gracias por vuestras preguntas, y ¡nos vemos en Vinagre y Rosas y en Romper una Canción!

domingo, 15 de noviembre de 2009

Benjamín habla sobre el libro, el disco y sus canciones

El periodista G.Cappa entrevistó la semana pasada a Benjamín Prado, en Granada Hoy. Dijo cosas como que seguramente (yo lo doy por hecho) le veremos cantando en el Palacio de los Deportes de Madrid, el día 15 de diciembre, junto a Sabina, que el libro saldrá en Argentina, Colombia, México (responde así a algunas preguntas surgidas en este blog...), y muchas, muchas cosas interesantes.
Aquí reproduzco, la entrevista, sin más...

"Una buena canción se escribe cuando no te crees Joaquín Sabina"
El escritor madrileño es el cincuenta por ciento de las letras del nuevo disco del cantautor de Úbeda, 'Vinagre y rosas', y desentraña el proceso creativo conjunto en el libro 'Romper una canción'.

De flaco crepuscular a flaco endémico. De un madrileño nacido en Jaén a un madrileño que ha echado raíces en Rota. De un cantante con alma de poeta a un poeta de chupa de cuero. Son Benjamín Prado y Joaquín Sabina, que han unido humo, copas y versos en el disco Vinagre y rosas del cantante jienense. Acostumbrado a echar vinagre en las heridas, Benjamín Prado acaba de publicar Romper una canción, donde intenta desentrañar un secreto aún más inextricable que la piedra filosofal: cómo se hace una buena canción. Autor del poemario Siete maneras de decir manzana, ahora explica las siete maneras de comérsela junto al autor de Y sin embargo.

-Dice Joaquín Sabina que ahora tiene una vida aburrida y que aprovechó que a usted le había dejado la novia y así 'vampirizar' sus emociones para el disco...
-Joaquín me está echando una fama... Yo siempre he pensado que un clavo se saca con otro clavo, incluso mejor con cinco clavos. Joaquín y yo somos muy amigos desde hace más de 30 años y yo mato por él, y creo que al revés también. Pasé por esa 'nube negra' de la que tanto habla y pensó en hacer algo divertido conmigo para que pensara en otras cosas. Nos hemos divertido y ha sido excitante. Después de conocernos tantos años hemos salido bien de estos siete meses de pelearnos cada segundo por las letras, sin llegar a discutir. Hemos salido más amigos que nunca.

-¿Se siguen hablando?
-Sí, somos aún más íntimos amigos. Creo que hemos sacado la conclusión de que esto sólo podíamos hacerlo nosotros, no me veo componiendo un disco de esta manera con otra persona. Tenemos una especie de combustión que seguramente es irrepetible. Lo importante es que hemos hecho exactamente el disco que queríamos hacer.

-'Vinagre y rosas' es un disco muy importante en la carrera de Sabina. En las últimas giras no ha defendido casi sus nuevos temas. Quizás está en el momento de sacar nuevos himnos...
-Yo no puedo opinar, no sé qué piensa de sus otros discos. Lo que puedo decir es que en este le he visto más contento. Lo más importante es verle tan feliz, muy implicado en el disco. Ahora mismo está con los ensayos de la gira y dice que no se sentía así desde 19 días y 500 noches. Le veo contento con las canciones, pegando saltos de alegría, y creo que Sabina canta como los ángeles. Desde mi punto de vista es un gran cantante, sólo hay que escuchar el corte de Cristales de bohemia. Esto dicho por alguien que cree que no se canta con los pulmones sino con otra cosa. Lo mejor es verlo tan feliz con su disco.

-¿Con qué estribillo se queda, de cuál se siente más orgulloso ahora?
-De lo que estoy más orgulloso es que no podría elegir ninguno. Las canciones las hemos trabajado de manera obsesiva durante siete meses en un estado de abstracción absoluto, encerrados en el círculo del disco, pensando día y noche en las canciones, la mayor parte del tiempo juntos y cuando no a través de e-mail y teléfono. Cuando algo nos encantaba, lo que decíamos los dos era: "Lo podemos mejorar". Lo mejor es que, a estas alturas, no se puede decir que un verso lo ha escrito uno u otro, sino que cada verso está negociado, hablado, tiene una palabra mía y una suya... Ha sido un trabajo integralmente realizado a cuatro manos.

-¿Ha tenido cabida el ripio 'vacilón' que tanto usó Sabina en sus discos de éxito?
-Poco, sinceramente muy poco. Alguno habrá, pero no intencionado. Tuvimos en algún momento la tentación de hacer un rap pero no cabía, las letras son muy conceptuales.

-¿Le ha pesado el 'bestial' poemario de canciones de Sabina?
-No. Es una tierra quemada, un territorio conquistado. Joaquín, en mi opinión, ha escrito algunas de las mejores canciones de nuestro idioma, y lo que está claro es que hay cosas que no se pueden volver a hacer porque ya están dichas y porque no se pueden decir mejor.

-Hablar de prostitutas después de 'Una canción para la Magdalena' es casi imposible...
-Claro, pero se habla de otras cosas. Si para algo ha servido formar esta especie de monstruo de dos cabezas que hemos sido durante siete meses ha sido un poco para no ser ninguno más del cincuenta por ciento. Somos personas con muchas cosas en común, lecturas, música, gustos, incluso un carácter bastante compatible y mucha tendencia a la juerga y a la copa de más, al trasnoche. Pero bueno, es su disco. Yo siempre digo que es su disco, mi libro y nuestras canciones.

-¿Qué le sugiere la palabra SGAE ahora que sale como co-autor de unas canciones que van a ser éxito de ventas y se van a cantar en cientos de conciertos?
-Llevo mucho tiempo y Sabina y yo ya habíamos hecho alguna canción. Creo que va ser un bombazo y sólo la primera edición de mi libro van a ser 50.000 ejemplares y se va a editar aquí, en Argentina, en Colombia, en México... No es un libro sólo de cómo se ha escrito Vinagre y rosas. Creo que es además una especie de tratado de la amistad y una especie de taller de cómo se escribe una canción.

-Sabina dice que una buena canción es una buena letra, una melodía y algo más que nadie sabe lo que es pero es lo que te llega. ¿Han localizado ese algo más?
-En primer lugar, una buena canción se escribe cuando no te crees Joaquín Sabina. Se escribe peleando cada verso, cada coma, cada rima, siendo capaz de estar hasta las seis de la mañana buscando una palabra. Esto es bonito, ver como una persona como Joaquín no ha querido dar un paso hacia un sitio en el que ya hubiera estado. No creo que mucha gente pueda poner tanta fe en la poesía como él.

-¿Le van a dar ganas de subirse al escenario cuando acuda a los conciertos de la gira?
-Eso pretende Sabina. De vez en cuando hago esas cosas. Precisamente el martes estuve en un concierto en Barcelona y me obligaron a salir al escenario. Quizás lo haga. Sabina me quiere sacar en Madrid, en la Bombonera... Yo soy un animal que dependede la inspiración, es decir, de las copas que me haya tomado.

-¿Qué han ganado o qué han perdido los versos al ser musicados?
-He estado muy implicado, iba todas las tardes al estudio de grabación. Una cosa que nos pone muy cachondos a los dos es rematar las canciones en el estudio, cambiar versos ante la mirada asesina de los músicos. Pero Joaquín y yo nos metíamos en la pecera con nuestra copa, nuestro cigarrito y nuestros papelotes y cambiábamos cosas. Muchos de esos versos escritos al límite son de los que más nos gustan.

-¿Había una conciencia previa de buscar lugares comunes con el público para que cada canción parezca hecha a medida de cada fan?
-Eso Joaquín lo hace mejor que nadie.

-Escribir al desamor...
-Para las de amor no me necesitaba porque vivía en un momento más feliz que yo, aunque creo que le he empatado. No hay una gran poesía sobre la felicidad. En España, el único que lo intentó fue Jorge Guillén y con resultados dispares. De la felicidad suelen salir pocos versos memorables. Mejor la tristeza, el abandono, la soledad...

-¿Alguna anécdota confesable de estos días de grabación?
-Todas las confesables están en el libro. Una amistad como la mía y de Joaquín está hecha de cosas tan divertidas que más del ochenta por ciento no se puede contar.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Romper una canción, nuevo libro de Prado

Vuelve la actualidad al blog.

Benjamín Prado nos prometió que seríamos los primeros en saberlo y así fue. El pasado 22 de septiembre, en un comentario del blog nos adelantó en exclusiva que "en noviembre la editorial Aguilar va a publicar mi libro "Romper una canción", en el que cuento cómo hemos escrito juntos Joaquín Sabina y yo casi todas las canciones -once- de su disco "Vinagre y rosas".


Aún no hay imagen, aún no hay textos, pero ya sabemos que hay libro.

La publicación del libro coincidirá con el nuevo disco de Joaquín Sabina, que según su web oficial, lanzará un nuevo álbum de estudio, con el nombre que ya nos adelantó Joaquín cuando "estrenó" su primera canción en la cadena Ser, y que ahora además nos regala el nombre de su primer single "Tiramisú de Limón", en el que colaborará Pereza. Además, se pondrá a la venta en dos formatos, un libro CD con dibujos y textos de Joaquín, y un CD normal. Casi simultáneamente comentará una gira de conciertos por España...


Noviembre está ahí mismo. Paciencia.

jueves, 11 de diciembre de 2008

Marchando una de política

Benjamín Prado defiende que en esta vida hay dos privilegios "haber pagado la hipoteca, y ser escuchado". Él cada jueves disfruta del segundo, en las páginas de El País, y por eso también cree que ya que te están escuchando debes aprovecharlo para contar algo, para implicarte con lo que cuentas. Predica con el ejemplo...

España se rompe por Madrid
Por Benjamín Prado. El País.
Se veía venir, porque a España se le habían metido demasiados patriotas en el mismo traje y porque con tanto querer que los pantalones de la Constitución le sigan quedando bien al mismo tiempo a Fraga y a Carrillo, al final la tela se ha rasgado, el forro se ha desprendido y se han abierto todas las costuras, tanto las de las chaquetas nuevas como las de las camisas viejas. No hay más que ver al PP votando con ERC en el Senado, no se sabe si porque creen que las siglas de esa formación son la abreviatura de España Regia y Católica o porque están maquiavélicos perdidos y piensan que el fin justifica los medios, los miedos y las medias tintas. En consecuencia, que se han puesto a romper España, sin duda cegados por lo que Manuel Azaña llamaba "el brillo lacerante y enloquecedor del momento", y que sus rivales se frotan las manos con tanto entusiasmo que algunos parecen moscas con un ataque de ansiedad. Ahí está, por ejemplo, el presidente Zapatero, que ha venido a decir que, para fastidiar al Gobierno, el líder de la oposición sería capaz de encerarle la calva a la momia de Lenin usando como trapo la bandera nacional. O a la vicepresidenta De la Vega, que impulsada por el espíritu navideño que es propio de esta época ha llamado a Rajoy ni más ni menos que "Herodes presupuestario", convirtiéndolo así en la figura más antipática del Belén. O, sin ir más lejos, al ministro de Sanidad y Consumo, Bernat Soria, que acusa a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, de querer "romper el país" a base de hacer campañas de vacunación "a su aire", sin darse cuenta de que esas cosas hay que unificarlas y se deben llevar a cabo a la vez en todo el territorio español para que sean eficaces, "porque los virus no entienden de fronteras, no saben dónde se acaba la Comunidad de Madrid y dónde empieza Castilla La-Mancha", cosa que él debe de saber porque es un científico que sólo a fuerza de estudiar Biología Molecular y Medicina Regenerativa se regeneró en político, lo cual le permite reprocharle a Aguirre que después de quejarse tanto de que "Cataluña y el País Vasco van a la suya", resulta que al final "quien rompe el país es ella".
Juan Urbano es de los que saben que cuando cambia el viento cambian de dirección todas las banderas, pero aún así, qué raro ver a los conservadores pintándose de morado la mano para irse por ahí de presupuestos con los mismos que, según ellos, rompen España cada día, mientras desayunan huevos revueltos con gaviotas. Eso sí que es ponerle una vela al diablo y otra a Dios, los senadores del Partido Popular silbando la sintonía de Ezquerra Republicana de Cataluña en la Cámara alta y Esperanza Aguirre inaugurando el Nacimiento de la Real Casa de Correos.

Eso sí, mientras las vacunas de Madrid se llenan de virus ideológicos y sus agujas se vuelven lanzas, las Urgencias de los grandes hospitales de la ciudad siguen colapsadas, según denuncian los profesionales del Ramón y Cajal, el 12 de Octubre y el Gregorio Marañón, que se quejan de tener cada vez menos medios a su alcance para combatir la avalancha de pacientes que arrastra el invierno. La causa es conocida en su superficie, pero también se sospecha lo que hay en su fondo: por una parte, parece obvio que la apertura de los ocho hospitales nuevos de la región se ha llevado a cabo por el proceso de desvestir a un sanitario para vestir a otro, puesto que para abastecer de personal los centros de Majadahonda, San Sebastián de los Reyes, Coslada, Valdemoro o Parla se han reducido las plantillas de los sanatorios que ya existían. Por otro lado, la mayor parte de la gente piensa que la destrucción de la sanidad pública es uno de los grandes objetivos del actual Gobierno de la Comunidad de Madrid, a cuya presidenta le priva privatizar.

Juan Urbano se fue a casa, no fuera a ser que España se rompiese justo por donde él estaba y acabase en una zanja. Se sentó cerca de una ventana, para ahorrar luz, y volvió a abrir el volumen VI de las obras de Manuel Azaña, que acaba de publicar la editorial Taurus, por donde lo había dejado la noche anterior. "La autonomía no es violar los límites del Estado", le dijo el antiguo presidente de la República, como si en lugar de haber muerto en el 39 acabara de salir del Senado. Luego, Juan se abrigó, no fuera a resfriarse y tuvieran que ponerle una de esas vacunas que vaya usted a saber lo que pueden llevar dentro y, sobre todo, debajo.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Presentación de "Romper una canción"

El día 23 de noviembre, a las 13.00 horas, en el Circulo de Bellas Artes de Madrid, en la sala Ramón Gómez de la Serna, se presenta el libro: "Romper una canción". En él nos cuenta Benjamín cómo se escribió Vinagre y Rosas, el nuevo disco de Joaquín Sabina

Tal como consta en la invitación, "El autor estará acompañado por Joaquín Sabina".
Un lujo que no deberíamos perdernos...

sábado, 24 de abril de 2010

Y hoy, Granada

No estuvimos ayer en Madrid, donde, como dice en El País, Benjamín Prado habló de Julio Cortázar (¿alguien estuvo y quiere compartirlo?). Tampoco estaremos, pero seguro que muchos acudirán a Granada, donde hoy Benjamín presentará, a las 20 horas, Romper una canción. Sí, ya sabéis, ese libro en el que cuenta cómo escribió, junto a Joaquín Sabina, el disco Vinagre y Rosas.

Y es que es tiempo de flores, buen tiempo, libros y ferias y esta tarde, en la de Granada, a las 20:oo horas, en el Museo Casa de los Tiros, organizado por el Centro Andaluz de las letras y presentado por Fernando Valverde, a las 20:00 horas, Benjamín presentará, contará y dialogará sobre Romper una canción.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Primeras páginas

En unas horas estará a disposición del público el nuevo libro de Benjamín Prado, "Romper una canción", en el que el poeta cuenta cómo él y Joaquín Sabina escribieron las canciones de disco de Sabina que ha salido hoy a la venta, "Vinagre y Rosas" (déjenme degustarlo un poco más... aún me sabe a poco).

Benjamín nos adelantó que se iría de viaje con Sabina a escribir canciones, que publicaría el libro (cuando aún estaba en blanco), que tendría una portada, que luego cambió por los pelos, y ahora acercamos a los lectores de Prado las primeras palabras de ese libro, que se presentará el próximo lunes en el Círculo de Bellas Artes.

Qué momento mágico este, el de leer las primeras páginas de un libro. A ver si abren pronto las librerias, porque 23 páginas saben a poco, aunque cuentan mucho. Disfrutadlas:

1
Los mariachis barajan las canciones de amor

Fuimos a Praga a romper nuestra amistad. Estábamos tan seguros de que aquel viaje era un error que el día antes de salir, los dos tuvimos el teléfono en la mano para llamar al otro y decirle: «Mira, mejor lo dejamos, ¿vale? No es el momento adecuado, no va a funcionar y voy a decepcionarte». Pero en esa ocasión hicimos más caso de mi epitafio que del suyo, y nos subimos a aquel avión que iba a la capital de la República Checa y quién sabe a qué más. Lo de los epitafios viene de lejos, como casi todo entre dos personas que se conocen hace casi treinta años y han hecho juntas cosas tan divertidas que la mitad de ellas no se puede contar. El caso es que una noche, cuando todo el mundo se había ido y nosotros nos habíamos quedado tomando la última copa solos, como tantas otras veces, discutíamos, vayan ustedes a saber por qué, cuál sería, en nuestra opinión, el epitafio de un hombre honrado. El mío no estaba nada mal: «Aquí yace Benjamín Prado: no tener nada que decir nunca le obligó a callarse». Pero el suyo nos pareció a los dos el mejor: «Aquí yace Joaquín Sabina: jamás dio la cara». ¿Por qué a la hora de embarcarnos en la aventura de la que salió Vinagre y rosas confiamos más en el mío, lo cual ya era, en sí mismo, una temeridad, porque si de lo que se trata es de escribir, esas tres palabras, nada que decir, no parecen un atajo a ninguna parte? Eso no lo sabemos, pero sí que las cosas que tienen explicación suelen ser las más aburridas de todas. Y me apuesto algo a que cuando acaben este libro la palabra aburrimiento va a ser la última que se les venga a la cabeza.

En cualquier caso, si lo pensábamos dos veces, ¿de verdad no teníamos nada que decir? ¿No sería, más bien, que no queríamos decirlo? ¿O que no confiábamos, cada uno por sus propias razones, en tener la fuerza que hacía falta para hacer ese trabajo que, conociéndonos como nos conocemos, sabíamos que nos iba a convertir en una mezcla de picapedreros y buscadores de oro? Me doy cuenta de que habrá que explicar lo que acabo de escribir y dar algún que otro dato que preferiría callarme, para que los lectores no tengan la sensación de haber llegado a este libro cuando la historia ya estaba empezada. Qué le vamos a hacer.

En el otoño de 2008 yo no me encontraba muy bien. Acababa de salir de una relación infernal con una chica a la que, desde entonces, Joaquín, yo y todos los que nos rodean, llamamos, simplemente, Virgen de la Amargura; y aunque, en realidad, a esas alturas no estaba deprimido por perderla a ella, sino por la cantidad de cosas que había tenido que perder hasta entonces para conservarla, el resultado de la ruptura era que me sentía tan estúpido como todo aquel que apuesta por el mismo número equivocado... durante tres años. Una de esas cosas que había perdido era la más importante de todas: mi capacidad para escribir. Puede que suene algo melodramático, pero lo cierto es que llevaba dos años dándole vueltas a tres poemas que nunca avanzaban, al principio porque estaba pasándomelo demasiado bien como para ocuparme de otras cosas y al final porque ya no tenía ninguna duda de que no decían la verdad y, por lo tanto, nunca iban a ver la luz: yo no publico mentiras. Aparte, también tenía por ahí una ex mujer que había conseguido que de cada diez palabras que yo pronunciaba dos fuesen abogado y embargo; una novela parada que sentía como un cuchillo clavado en la espalda, y cuya hoja se oxidaba día a día, y un par de chicas que me volvían loco pero que, sinceramente y por razones que no son de este libro, lo único que conseguían era hacer más grande mi sensación de estar perdiendo el tiempo. El caso es que entre una cosa y otra me encontraba regular tirando a muerto, y empecé a darme cuenta de ello al ver la cara con la que me miraban los amigos, que llegaron a hacerme hasta una fiesta sorpresa, ideada por el poeta Luis García Montero, de la que lo único que puedo decir es que si no los maté entonces, ya no los mato nunca. Joaquín me regaló dos primeras ediciones de Pablo Neruda, pero amenazándome con que tendría que devolvérselas en cuanto dejara de estar deprimido. Como suele decirse, un verdadero amigo siempre te apuñala de frente.
Una noche en la que, como tantas veces, habíamos acabado en Los Diablos Azules, el bar que tienen Jimena Coronado y su amiga Lena de Marini en la calle Apodaca, en Madrid, Joaquín se tomó un par de copas para envalentonarse, me llevó a un rincón y me dijo: «Mira, Benja, te voy a proponer algo. Yo vivo en una felicidad doméstica de la que es imposible sacar un verso; pero tú estás hecho polvo, y eso es una mina. Te propongo aprovecharme de tus desgracias y que nos vayamos por ahí a escribir canciones contra tu ex novia. Donde tú quieras: La Habana, Lisboa, Nueva York, Praga... ¿Qué me dices?». Dije que sí, convencido de que era una de esas promesas que se hacen en los bares a partir de las tres de la mañana, pero también recordando que ese plan, a fin de cuentas, era muy antiguo, porque fantaseábamos desde hacía años con perdernos por ahí, a escribir y divertirnos, en plan Dylan y Sam Shephard, una comparación que a los dos nos gustaba, a él porque le hacía verse componiendo «Like a Rolling Stone» y a mí porque me hacía imaginarme siendo el marido de Jessica Lange. ¿Se acuerdan de ella, por ejemplo, en la película Frances?

Es verdad que ya habíamos firmado a dúo otras canciones, a lo largo de los años, «Cuando aprieta el frío», «Esta noche contigo» y «Números rojos», pero no había sido igual, porque se trataba de letras hechas por los dos pero no juntos. Sin embargo, lo que sí creo que fue el principio de Vinagre y rosas, aunque por entonces ninguno de los dos lo sospecháramos, fue la canción «Parte meteorológico», que escribimos una madrugada en casa de Joaquín, sin esperárnoslo en absoluto y de una manera que a los dos nos dejó perplejos. Estábamos allí, solos, tomándonos supuestamente la copa del adiós, cuando se nos ocurrió que estaría muy bien una canción en la que se contara una pelea entre dos amantes igual que se dan las noticias del tiempo; y lo que había empezado en broma, como uno más de tantos cadáveres exquisitos que hemos escrito entre nosotros y con otros amigos como Ángel González, el propio Luis García Montero o Felipe Benítez Reyes, es decir, los socios fundadores de lo que Joaquín llama el club de los poetas líricos, de los que suele afirmar que somos aún mucho más golfos que los músicos, se transformó de repente en un trabajo serio. Escribimos toda la noche, cada vez más metidos en lo que hacíamos y tan coordinados que cuando acabamos, ya bien metidos en el día siguiente, no sólo es que la canción estuviese hecha, sino que ninguno de los dos sabía qué se le había ocurrido a él y qué al otro. Se había producido una especie de combustión, que es la palabra con la que yo suelo explicar ese tipo de fenómenos. Y, sobre todo, lo habíamos pasado muy bien forcejeando con la canción para conseguir organizar una estrofa o solucionar una rima, deambulando por la habitación, como dos leones enjaulados, cuando no dábamos con la palabra que rastreábamos, y pegando saltos de goleador cada vez que dábamos en el clavo. ¿Dos tipos pueden ser tan felices por llegar al verso hacia el que corrían o porque se les ocurra una metáfora brillante? Créanme, si esos dos tipos somos Joaquín y yo, la respuesta es: sí. De hecho, ésa es la segunda cosa que más nos gusta del mundo.

Pero claro, tener un arrebato y dejar vista para sentencia una canción que te ha atacado por la espalda y contra la que has sacado el bolígrafo en defensa propia no es lo mismo que marcharte diez días con alguien a un hotel para escribir... ¿Qué? ¿Cómo? Y, sobre todo, ¿cuánto? Porque ¿de qué hablábamos? ¿De un par de canciones? ¿De tres...? ¿Cuáles eran las expectativas? Yo no me describiría, por lo general, como un escritor lento, ni a él tampoco, porque somos demasiado obsesivos como para tomarnos las cosas con calma; pero ¿podía salir algo de ese proyecto, teniendo en cuenta que en aquellos precisos instantes él, según decía, estaba desganado y con la inspiración a medio gas y yo de lo único que realmente tenía ganas era de tirarme a una piscina llena de vodka y bebérmela? Demasiadas preguntas y ninguna certeza: mala cosa. Y, por añadidura, a mí me preocupaba que Joaquín hubiera pensado en eso sólo por mí, para intentar sacarme de la mezcla de nube negra y números rojos en la que estaba. Van a ver que es capaz de eso, y de mucho más. Pero ¿y qué? Hacer un disco con alguien que ha escrito, en mi opinión, muchas de las mejores canciones de nuestro idioma era un desafío extraordinario; y a mí me gustan tanto los retos que mis cuatro palabras favoritas siempre han sido: a ver qué pasa.

Descubre lo que pasa en:


miércoles, 9 de diciembre de 2009

Like a Rolling

Ni un libro, ni un disco, en esta ocasión la noticia es una revista: la edición española de la mítica Rolling Stone, que en su número de diciembre está dirigida por Joaquín Sabina, quien comenta que "ni en mis
delirium tremens más disparatados se me pasó jamás por la cabeza dirigira Rolling Stone". Pero aquí le tenemos a los mandos de la nave.

Y como buen capitán, mi capitán, se ha rodeado de los suyos y en las páginas de la revista además de mucho Sabina (hay un resumen fundamental de todos sus discos, en pinceladas) nos encontramos con los otros.

Y los otros no son más que aquellos que han rodeado al de Úbeda tanto en la elaboración del disco Vinagre y Rosas como a lo largo de su carrera. Leer las páginas de Rolling Stone es como volver al libro de Benjamín Prado, romper una canción. Un libro en el que sus protagonistas cobran voz.

Si Benjamín nos contó en su libro cómo conoció a los Pereza en una noche Sabinera en Galileo, en la revista los Pereza hablan de cómo conocieron a Benjamín en esa noche y desde ahí cuenta cómo fue para ellos trabajar con Sabina "Benjamín me envió un correo con la mita de una letra titulada Embustera y un reto: A ver qué haces chaval. Dos días después le reenvío una maqueta con el resto de la letra y la música. Es una balada. "Me gusta", me dice, "pero la veo más rockera: al jefe se la enseñé en Praga y te manda un estribillo. Dice que se imagina a la peña en concierto diciendo "embustera" señalando con el dedo". Rehago la estructura. Acelero el tiempo y el estribillo es un tiro. Veo miles de dedos al aire. Joaquín tenía razón. Estoy una noche hacienda la cena y suena el móvil. Es Benjamín. "¡Me encanta, tío, y tal y cual, y espera que te paso con alguien!", ¡Rubén, soy Joaquín! ¡Estoy encantado con 'la embustera!. Se oyen gritos y la canción sonando de fondo. Están borrachos.", dice Rubén en su artículo.

A lo que Leiva, en el suyo, añade "componer para Joaquín acojona mucho. Es como jugar a fútbol con Maradona o tocar por soleá para Fernanda de Utrera: no sabes por dónde empezar. Nuestros queridos Panchito Varona y Benjamín Prado nos empujaron al agua sin saber nadar. ¡Y vaya si nadamos!".
(La foto es de Rolling Stone, de la fiesta de entrega de los Premios por el 10º aniversario).

También relata Benjamín en Romper una canción, el viaje a Rota con Fernando León de Aranoa, quien escribe en la revista: "Alrededor de Joaquín existe también ese dulce caos. Todo puede irse al traste en cualquier momento, pero todo puede florecer también. Es un caos relativo, en el que sus músicos tratan de poner un cierto orden, también sus amigos poetas. Y si el orden está en manos de los poetas, imaginen ustedes el resto."

Además de Benjamín, entre esos poetas que ponen orden se encuentra Luis García Montero, que en Rolling dice "A la hora de elegir a los suyos, Joaquín ha contado con sus músicos de siempre, Pancho Varona y Antonio García de Diego, y ha pedido colaboración a Pereza y al poeta Benjamín Prado. Se abre más que nunca a la colaboración con los otros, pero también suena más que nunca a Joaquín Sabina. Ese es el privilegio de los autores con mundo propio. Joaquín ha aprovechado que Benjamín tenía mal de amores. Se escribe mejor con el sufrimiento que con la felicidad, pero nadie ha dicho que haya que escribir con el sufrimiento propio. El mal de amores de Benjamín le ha permitido a Joaquín hacer un disco estupendo sin necesidad de volver a las andadas. Como a mi me daba mucha envidia verlos pelearse de mostrador en mostrador en busca de versos, les pedí que me colaran una canción. Yo tampoco tengo mal de amores, pero el sufrimiento de Benjamín daba para un trío". "Como la amistad de Benjamín es inagotable, voy a escribir yo otro libro contando todo lo que él no ha querido contar". Se titulará Vino y Cardos, y les ayudará a comprender a ustedes por qué mis amigos han tardado tanto en hacer este disco".

Y claro, Benjamín también escribe en la revista, pero eso será harina de otro post...

viernes, 20 de noviembre de 2009

¡Ya lo tengo!

Ahora solo necesito tiempo para sumergirme en él. 224 páginas del 20% de lo que se puede contar del viaje conjunto, entre Joaquín Sabina y Benjamín Prado, hacia el disco Vinagre y Rosas. En el anterior post adelantábamos las primeras páginas, las que nos daban pie a lo que está por venir. Una lectura rápida, previa a una sosegada, con lápiz y papel para anotar y que no se nos pase nada.

Romper una canción, es...

Un libro sin aristas, de esquinas redondeadas, de imágenes de bocetos de canciones de puño y corralito, de fotografías de las fiestas habidas, con manuscritos como fondo de página.

Romper una canción son 3 paradas, Praga, Rota y Madrid, 13 capítulos, 12 canciones, 12 historias, 12 luchas a verso partido. ¡Menudo libro!

Uno de los primeros bocetos de la gran "Cristales de Bohemia", es solo alguno de los tesoros del libro.

lunes, 23 de noviembre de 2009

La presentación que no fue

Estaba previsto que hoy a las 13:00 horas se hubiera celebrado la presentación de Romper una canción, con el autor, Benjamín Prado, y Joaquín Sabina, a dúo, en el Círculo de Bellas Artes.

Ha sido en la puerta cuando nos hemos enterado de que se había suspendido la presentación. La editorial no nos tenía en el listado de distribución y quien nos invitó se debíó olvidar de comentárnoslo. Según nos han comentado desde la editorial, no se sabe si finalmente se celebrará. Pinta a que ha sido cancelada definitivamente. Si hay novedades, os informaremos.

Disculpas desde aquí a quien se haya informado en este blog y se haya visto afectado.

jueves, 10 de febrero de 2011

Operación Gladio

"La transición fue una victoria de todos que tuvo sus perdedores". Esa es la que Benjamín Prado considera la frase de su nueva novela, de Operación Gladio.

Ya conocíamos el primer capítulo, pues nos lo regaló en exclusiva para el blog, ya sabíamos que iba a ser una novela sobre la transición, pero hoy, en el gran marco de la Biblioteca Nacional de España, nos ha contado mucho más sobre la que ya es su primera novela de espías. La segunda de una serie de varias novelas sobre los acontecimientos de la reciente historia de España que va a redactar, cada una en un estilo distinto: "haré una novela romántica, una de aventuras... no sé cuántas, pero sí será una serie de novelas".

Podríamos decir que la cita de hoy ha sido la presentación oficiosa de la novela. "Hoy soy un hombre feliz, hoy he entregado la novela corregida y mi mayor problema es elegir la foto de la solapa". Henchido de gozo se mostraba Benjamín y con la satisfacción del deber cumplido ha contado todo lo que llevaba tiempo queriendo contar, pero no podía.

Operación Gladio ya tiene portada, la hemos visto aunque aún no podemos enseñarla, y ya tiene cuerpo y personajes. Y sobre todo fecha de lanzamiento oficial, previsiblemente el 11 de marzo.

Durante 45 minutos Benjamín nos ha contado cómo tuvo que robarle el tiempo al tiempo para poder escribir una novela, 5 años después. Nos ha explicado cómo ha sido el proceso creativo, cómo la idea que tenía en la cabeza no le abandonó durante todo ese tiempo y cómo fue relegada por el éxito de Mala gente que camina, primero, por la segunda edición de Marea Humana, por Vinagre y Rosas a cuatro manos con Joaquín Sabina, la crónica del disco en Romper una canción, y finalmente la novela, hoy, se ha dado por concluída.

Operación Gladio arranca cuando la estatua de Franco ea retirada de la Plaza de San Juan de la Cruz en Madrid. Allí está una periodista encargada de escribir un especial sobre la Semana Negra, cuando en España se asesinó a los abogados laboralistas de Atocha. Se dijo que fueron los anarquistas, pero todo apunta a que la Operación Gladio, asentada en Italia y con tentáculos de la CIA a los mandos, tuvo mucho que ver. Como en muchos otros atentados en países en los que los "comunistas" podían subir al poder... una trama que Benjamín elabora de modo "entretenido, porque hay que entretener y que el lector, quien le da vida a un libro, no quiera dejar de leer, pero no quiera acabar cada capítulo; y cuando está al final del libro no quiera acabarlo. Así he escrito la novela".

Como es habitual, todo acto al que acudimos es acompañado por vídeos, no será distinto en esta ocasión. En breve colgaré los 45 minutos de puesta de largo en los que vais a encontrar sorpresa tras sorpresa, merecen la pena y será bonito asistir a la presentación de un feliz Benjamín.

Hoy la actualidad manda y la noticia es que Benjamín Prado tiene novela: Operación Gladio, y que muy pronto podremos leerla.

jueves, 27 de mayo de 2010

2 años de post

426 noticias dan para mucho porque Benjamín da para mucho. Algunas incluso se han quedado en el tintero.Y es que 2 años de blog, desde el 28 de mayo de 2008, son muchos años para la realidad atemporal de internet.

El último ha estado marcado por la música, la del disco Vinagre y Rosas y "Romper una canción", la de Benjamín con Coque Malla de gira, los Pereza, su facebook, y el nuestro, pero sin dejar nunca de lado sus poesías, con conferencias, sus libros, sus escritores, su literatura, la que también es nuestra.

Hoy soplamos las velas del blog con un tema recurrente en este 2010, la corrupción, la política... con Benjamín haciendo uso de la utilidad del lenguaje y del foto que le ofrece El País.

Esperemos que este año sea el del estreno de la novela sobre la transición que está escribiendo, y que nos depare muchas sopresas. Seguiremos siguiéndole, informando y leyendo.

El oro estaba en la basura
Por Benjamín Prado, El País

"La trama Gürtel es una fábula moral", acaba de decir Juan Urbano, con la contundencia de quien le echa la llave a una conversación, mientras salíamos de la cafetería en la que hemos desayunado, igual que cada mañana, rodeados de tazas y periódicos. Y luego ha rematado el argumento con una de sus clásicas afirmaciones en forma de pregunta: "¿Qué otra cosa iba a ser esta historia de una banda que se hace rica a costa de nuestra basura?".

Todo eso lo han provocado, naturalmente, las últimas noticias sobre esos habitantes del alcantarillado del PP, que dicen desde las páginas del diario que el juez del caso ha llamado a declarar al alcalde de Las Rozas tras leer una entrevista aquí mismo, en EL PAÍS, donde contaba cómo el jefe de la banda se había plantado en su despacho para ofrecerle dinero a cambio del contrato de recogida de basuras del municipio, que estaba a punto de salir a concurso: "Te ofrezco 350 millones de pesetas si la que gana es la empresa Sufisa", dice que le dijo, tal vez porque a los ladrones les gusta hablar en pesetas, que suenan más que los euros. Normal, es como si a un pirata, en lugar de meterle en el cofre brazaletes, collares y monedas de oro, le metes bonos del Estado. No es lo mismo.

Dice ese alcalde que ha sepultado Las Rozas en cemento presuntamente legal, que tras sufrir aquel amago de soborno echó a aquel hombre de su despacho como quien mata a una araña que le iba a picar, y que de inmediato ordenó a su equipo que le prohibiera el acceso a las dependencias del Ayuntamiento; aunque no dice si informó de esa conversación a su partido y qué le contestaron; ni tampoco qué replicó el otro cuando le sacó la tarjeta roja, si le dijo tú no sabes con quién estás hablando, lo cual le pega mucho; o si sacó su foto vestido de chaqué en la boda de la hija de Aznar, como quien le enseña los galones a un cabo de guardia, o algo por el estilo. Porque parece bastante lógico pensar que si iba de pesca llevaría caña y cebo, ¿no creen? Y que se presentaría allí con algún aval, con alguna disculpa, con algún nombre debajo de la alfombra...

Pero a pesar de todo lo que no dice el alcalde, lo que dice será verdad hasta que se demuestre lo contrario, porque este país es un Estado de derechito, con poderes separados, ja, ja, ja, e independientes, ja, ja, ja, discúlpenme, no sé qué me pasa... Bueno, pues el problema es que aunque aceptemos que él echó a aquel individuo a la calle, no pasa nada, porque otros compañeros suyos no lo hicieron y la sociedad Sufisa logró esas mismas adjudicaciones, y otras muchas, en Boadilla del Monte, Majadahonda o Alcalá de Henares; y también, por supuesto, en la capital, en los tiempos en que el responsable de la limpieza municipal era ese antiguo consejero de Deportes de la Comunidad de Madrid de cuyo nombre no queremos acordarnos. Tiene razón Juan Urbano: menuda metáfora, eso de que los ricos en negro sean capaces de convertir los desperdicios en dinero. Ya lo decía Goethe: la basura brilla cuando sale el sol.

Ojalá que la declaración del alcalde de Las Rozas esclarezca algunas de las sombras que él mismo ha arrojado, porque igual a estas alturas ya sí que ha llegado en serio la hora de hacer limpieza general, hoy que la política parece más sucia que nunca y, sobre todo, está más desprestigiada. Eso sí, deberían de tener mucho cuidado, a ver a quién le van a dar la escoba.

martes, 15 de julio de 2008

A la sombra del Ángel 13 años con Alberti (II)



Benjamín Prado, en una entrevista concedida a el diario El Mundo poco antes de sacar este libro dice que "este libro está escrito desde el recuerdo y la admiración, como un auténtico homenaje a un maestro de literatura". Sin duda lo es.


Dos roles, dos personajes, hijo y padre

Pero para el lector que coge el libro de Benjamín Prado con ansia y con admiración, para quien llega al libro como admirador de Prado y no de Alberti, A la sombra del ángel, es un libro escrito por un hijo sobre su padre.



Benjamín Prado evoluciona en este libro tal como lo hizo su relación con Alberti. Con la admiración incondiconal a todo lo que su idolo hace, sin preguntas, sin titubeos, sin esfuerzos, con idolatría. Empieza a entender y a cuestional algunas actitudes, algunas relaciones de Alberti con sus congéneres, empieza a ver dónde puede echarle una mano, y se convierte en su aliado. El pedestal sigue ahí, pero el benjamín ha crecido. Tanto que al final es capaz de juzgar. La nebulosa de los focos del perfecto artista se esfuma y se ve al hombre, tal como es, con sus defectos. No deja de admirarlo, no puede llegar a pensar mal de él, a romper su relación, pero ya está a su nivel. Por eso este libro. Ahora puedo escribir sobre él, se lo merece, y lo hago porque quiero, no porque sea lo que él quiera. Contradigo a Sabina, Benjamín ya no es tan Benjamín, se ha hecho mayor.
La adolescencia de un Benjamín.

Esa es la estructura del libro. Una primera parte (que es la que tocaré en este post) en la que Benjamín Prado cuenta, desde los ojos joviales del fan que ve que no solo conoce a su ídolo, sino que además convive con él, se hace su amigo, su confidente, su colega de juergas, y sobre todo, su mano derecha, aquella con la que se aprende a escribir.

En esta primera parte nos muestra a un Alberti vivaz, ocurrente, divertido, ingenioso, un Alberti que en parte es tal como cualquier puede pensar que es un escritor. Una persona de vida algo desordenada, con una casa aún más desordenada, y con unos amigos también poco cuerdos. Un escritor que ha vuelto del exilio y que ha recabado en Madrid, en la calle de la Princesa, en un pequeño apartamento. Un escritor que adora la literatura, que vive para la literatura (y como puede de lo poco que la literatura, en esos primeros años, le ha dado).

Aquí Benjamín Prado se muestra fiel a su cometido "Este libro es una celebración de Rafael Alberti, no un ajuste de cuentas con nada ni con nadie", y nos deja uno de sus icebergs "¿Para qué perder el tiempo describiendo a las arañas de los muros, cando puedes describir las vidrieras del palacio?"
Vidrieras que Benjamín nos pinta de muchos colores, pero en el que predomina el color vida. " Siempre me hago la misma pregunta acerca de cada personaje [de mis novelas] ¿cuál es, por encima de todas las demás, la palabra que podría definirlo?" dice Benjamín, "ninguna palabra definía mejor a Rafael Alberti que la palabra vida".
"[...] su inagotable capacidad de sorpresa y celebración", en cada cosa, en cada encuentro con los grandes poetas del siglo a los que un gran poeta del siglo conoció. "Porque Alberti, era cien por cien poeta incluso cuando escribía prosa".

Benjamín Prado va desgranando a lo largo de las páginas del libro las anécdotas que vivió o que escuchó de boca de Alberti, a la par que va enumerando su obra, destaca sus principales libros y cita algunos versos (no demasiados, ya que los versos de Alberti están bajo protección, aunque eso es harina de otro post, el más cruel).

También cuenta como Rafael le dedicaba poemas cuando se enfadaba con él, como aquel en el que dice: " Benjamín / Benjamín / Benjamín / Poeta sin fin / violin / hacia el confín / poeta sincero / fiel / escudero / de Rafael".
Una repaso de anécdotas y vivencias de Benjamino (como le llamaba Alberti) con el poeta. Desde las muletillas graciosas, "Es la hora de Ibsen", "No olvides el abrigo, hace mucho Freud", ... los encuentros con personalidades, con políticos... sus viajes literarios por las carreteras españolas de recital en recital (muchos con Nuria Espert), hasta los momentos más duros, como el accidente de tráfico que en plena calle Alcalá dejó secuelas en la pierna y en el ánimo de Alberti.

Un crack que inició una decadencia. Un momento bisagra en su vida y en la de Benjamín Prado, que ve que puede ayudar a su maestro, que puede devolverle parte de lo que este le ha dado, pero que también muestra el perfil más íntimo de cada persona, allí donde nos igualamos todos. Allí donde los ídolos siguen siéndolo, pero empiezas a encontrar razones para que así sea...

lunes, 23 de noviembre de 2009

Fragmentos de una entrevista

Antes de que este mediodía del lunes se presente en Madrid "Romper una canción", y tras el inicio de gira de Joaquín Sabina, que el sábado dedicó en Salamanca el concierto en general y "Cristales de Bohemía" en particular a Benjamín, quería colgar en el blog los extractos de la entrevista que el sábado por la mañana en Onda Cero le hizo una mal educada Isabel Gemio a Benjamín Prado. Una entrevista que, como casi todas las apariciones públicas de Benjamín nos dejan interestantes declaraciones, pese a tener que escuchar a la Gemio decirle, en varias ocasiones, al entrevistado, que sí estaba allí, que "es una pena que no esté aquí Joaquín, con toda la promoción que estamos haciendo de su disco". Un poco más de respeto tampoco le vendría mal.

Fragmentos de una entrevista. Onda Cero. 21/11/09

"Cuando fuimos a Praga ibamos aterrorizados creyendo que nos íbamos a decepcionar uno al otro".

"Eel libro al género tonto, jeje. En serio, no conozco ningún libro en el que se cuente cómo se escribe un disco. Pero es que al lado de Joaquin siempre ocurren cosas que merecen la pena ser recordadas, y ser contadas. Darle a la gente la llave de casa para que sepan cómo se escribe un disco".

"Él define su lado personal como nube negra, de pronto se le pone nube negra y le rodean unos perros del infierno y se deprime de tal manera que no te lo puedes creer. Para eso yo soy muy Mari, todos los días a las 12 le llamaba a su puerta y aunque estuviese mal le tenía más firme que una vela. Me decía que era un berbiquí".

"La canción de Cristales de Bohemía es una de las canciones que yo más quiero. Resume muy bien el espíritu por el que fuimos allí"."Es una canción que me emociona mucho. Cuando fuimos a escribirla Joaquín decía que tenía que escribir varias como José Alfredo. Y para convencerme alquiló una oferta de Mariachis para que me las cantasen y convencerme. Nos salió esta chuleria de que “si hay que pisar cristales que sean de Bohemia”. "Me dejan, sí, pero porque yo quiero".

"Viudita de Clicot es un regalo, con él celebramos ayer en el camerino el primer concierto de la gira".

"Joaquín creo que ha ayudado mucho a la poesía, cuando sacó Ciento volando de catorce, muchos se metían con él. Muchas veces hacemos lectura de poemas juntos, y cuando Joaquín va, a veces acuden 3.000 personas, que escuchan poesía. El oído de las personas está predestinado a la poesía. Conozco poca gente a la que no le guste un poema".

"Habría que enseñar algo en los institutos, porque no se enseña nada, también a leer poesía. Es como el manjar de los solitos. Se descubre fácilmente".

"No solo no veo la televisión basura, sino que me indigna profundamente. Me irritan mucho los programas de cotilleo hechos de personas que el único merito es acostarse con alguien, ser mala persona., o ir a dar gritos. Eso y la estatua al ciudadano anónimo no me gustan".

"Ahora le digo a Joaquín que, te voy a tener que invitar a Budapest, porque el feliz soy yo. Una chica saca otra chica. Y he salido ganando".

"La desgracia necesita poemas, a la felicidad le basta con almohadones, para reclinarse en ellos".

"Ayer quemé Salamanca. En su camerino nos quedamos mi chica y yo, su manager, sus cantantes, su mujer, su exmujer y su hija. Así no hay quien se vaya de fiesta. Él no ha salido, hoy también actúa".

"Había escrito hace años un libro parecido, en el que contaba la amistad que tenía con Alberti. Este libro tiene ese mismo ambiente. Pero es distinto escribir de música, que de poesía".

lunes, 26 de octubre de 2009

Para Benjamín Prado, más que nunca

Joaquín Sabina dedica, desde su rincón semanal en Inteviú, unas estrofas a Benjamín Prado. Unas estrofas que hablan del nuevo disco, de la nueva gira, de las 14 nuevas canciones, y de un Benjamín al que anima a releer.
Y a leer, añado, pues leyéndole a él en Romper una canción, conoceremos mejor Vinagre y Rosas.
Gracias a Romano, a Bea y a Jon, por estar al quite.


Disco nuevo, que ya es hora
de echarle un pulso a la aurora,
de que le toquen las musas
el culo a las semifusas,
de que aceleren los trenes
derrapando en los arcenes
de las curvas peligrosas.
Por eso… Vinagre y Rosas.

Gira nueva, ya me toca
disfrutar del boca a boca,
volver a la carretera,
darle cuerda a tus caderas,
mancillar el escenario
con el verbo estrafalario
de cien rimas caprichosas.
Por eso… Vinagre y Rosas.

Video nuevo en la mochila,
habrá que cargar las pilas,
desempolvar las guitarras,
disfrazarse de macarra,
procurar que las canciones,
sean un libro de oraciones
a la virgen milagrosa.
Por eso… Vinagre y Rosas.

Catorce emociones nuevas
que brotan de higos a brevas,
urge calarse el bombín,
releer a Benjamín,
sacudirse la tristeza,
trasnochar con los Pereza,
poner pies en polvorosa.
Por eso… Vinagre y Rosas.

domingo, 27 de diciembre de 2009

Las listas

Esta semana nos veremos inundados por las listas de los más de 2009... y como es imposible luchar contra esta tendencia, nos uniremos a ella. O mejor dicho, nos haremos eco de una que ha aparecido en el especial de cultura de El País, Babelia, según la cual el mejor libro de 2009 ha sido "Anatomía de un instante", de Javier Cercas. Una lista en la que se ve cómo el ensayo pasa por encima de la novela.

Un listado en el que además, hay noticia sobre Benjamín Prado. No, Romper una canción no está en el listado :-) pero Benjamín sí forma parte de esta noticia porque él se ha encargado de escribir el texto, la crítica, la opinión, como se prefiera, del elegido mejor libro de poesía de 2009, Aquí, de Wislawa Szymborska . Así dice Benjamín:

Bendito sea el año 1996, que puso la foto de Wislawa Szymborska en todos los periódicos del mundo, porque acababan de darle a ella el Nobel de Literatura y a nosotros la oportunidad de descubrirla. En los trece años que llevamos con sus libros, publicados en España por Hiperión, Igitur, Lumen, Columna y Bartleby, no ha dejado de crecer nuestra admiración por cada obra suya, que unas veces se titula Gran número o Gente en el puente, y otras Fin y principio, Instante o Aquí, pero que, en el fondo, siempre podría llamarse igual que su libro de 1954 Preguntas planteadas a una misma, porque eso es su escritura: meditación, búsqueda y análisis; es decir, una defensa contra la prisa y la brutalidad de este mundo en el que “la ignorancia tiene mucho trabajo, / todo el tiempo cuenta, compara, mide, / saca conclusiones y raíces cuadradas”, y en el que sobrevivir consiste en lograr un equilibrio entre lo que ya se sabe y lo que es mejor fingir que no, para escapar del pesimismo. Esos versos pertenecen al primer poema de su último libro, Aquí, publicado por Bartleby, pero también lo son estos otros en los que Szymborska nos ofrece su medicina clásica contra el abatimiento, que es la inteligencia, y un truco para fomentarla, que es adoptar un estado de vitalidad irónica: “La vida en la tierra sale bastante barata. / Por los sueños, por ejemplo, no se paga ni un céntimo. / Por las ilusiones, sólo cuando se pierden. / Por poseer un cuerpo, se paga con el cuerpo”. Se puede saber que tenemos “caras de segunda mano” o que el único consuelo del pasado es “que pudo haber sido peor”, y ser feliz pese a todo: ésa es su filosofía. Por fortuna, Szymborska ni deja de sonreír ni se rinde, como explica otro verso de este extraordinario Aquí: “El tiempo apremia. Escribo”. No pare, por favor, doña Wislawa.

sábado, 30 de mayo de 2009

La feria de junio

Ayer comenzó en Madrid la feria del Libro 2009. Una fiesta de la lectura que cada año congrega a miles, de lectores, de editores, de libreros, de escritores... todos girando en torno a la literatura, enfrascados en un trueque del que todos salen ganando.

La feria aún no ha programado firmas de Benjamín Prado para esta feria. El año pasado estuvo y entró en el cartel cuando ya había transcurrido una semana. Esperemos que este año sea igual, y que la feria más hermosa no se quede sin él.

Con retraso, pero el artículo del jueves acaba llegando.

La feria más hermosa.
Por Benjamín Prado. El País.

Llegan los días más bonitos del año a Madrid, que son los de la Feria del Libro, con sus tres fines de semana llenos de escritores y lectores que se juntan en el Retiro como las dos mitades de una naranja. A Juan Urbano, que siempre le han fascinado los rituales de la cultura, esos que hacen que miles o cientos o decenas de personas se reúnan en un estadio, un auditorio o una sala de conferencias a escuchar a un cantante, un actor o un poeta y compartir con ellos la fruta de la inteligencia, le parece maravilloso que exista esta costumbre de los libros firmados, el ceremonial de las dedicatorias que pone el autor en las primeras páginas de su novela, por ejemplo, y que, de algún modo, al poner allí el nombre del lector como quien deja caer una gota de tinta en un vaso de agua, lo transforman en otro personaje de la obra, le sellan el pasaporte de ciudadano del país de la ficción.

Juan Urbano lo ve de ese modo, cree que firmarte un libro es añadirte a él, y en esta época del año, unos días antes del primer sábado de la feria, suele repasar algunas de las dedicatorias que tiene en su biblioteca, sacar un libro en el que pusieron su dedicatoria y su firma Borges, del que aún recordaba lo delicadamente que trazaba su firma sobre el libro, como si creyese que era de cristal y se podía romper; o Rafael Alberti, que además hacía dibujos maravillosos, palomas, bailarinas o sirenas de colores, hasta que alguna Pájara Pinta le prohibió hacerlo argumentando que eso "bajaba su caché como pintor"; o Ángel González, con su caligrafía un poco infantil que, si lo piensas, tenía la misma voluntad de ser entendida que tienen sus poemas; o Vargas Llosa, que escribe las dedicatorias atravesadas y con letras decididas que se parecen a un apretón de manos firme...

Al mirarlas, Juan Urbano se acordaba del día que esos y otros maestros las hicieron, de la fila de lectores que esperaban pacientemente su turno, de la breve conversación con los autores, de sus dedos armados con un bolígrafo, moviéndose sobre la hoja de cortesía, y del momento de apartarse del jaleo y ver qué le habían puesto, de estudiar su letra... Lo fantástico de la Feria del Libro es que tantos miles de personas hagan lo mismo que él y mantengan esta maravillosa tradición viva.

La verdad es que en España se sigue leyendo poco, y que por desgracia en eso estamos al fondo de Europa, y tal vez la Feria del Libro debiera servir, entre otras muchas cosas, para que los políticos que deben de gestionar el desarrollo de nuestra cultura se den cuenta de que si eso ocurre, si se lee poco, no es porque a la gente no le interesen los libros, sino porque no los tienen al lado, enfrente, al alcance.

Hay que cambiar radicalmente los planes de estudio, hacer que los estudiantes lean lo que no leen ahora, convertir la literatura en una de las piedras angulares de la educación, en lugar de mantenerla como un adorno, un complemento. Hay que hacer planes de fomento de la cultura y ayudar a las editoriales lo mismo que ayudan a los bancos, que lo necesitan menos. Si no ocurre eso, sino todo lo contrario, será porque nuestros gobernantes creen que en este mundo la economía importa más que la cultura, que es la opinión de los bárbaros. En los años treinta, cuando los políticos se tomaban en serio la cultura y pusieron en marcha la Institución Libre de Enseñanza, la Residencia de Estudiantes, las Misiones Pedagógicas o La Barraca, el teatro ambulante que dirigía Federico García Lorca, todo eso dio lugar a la llamada "edad de plata", hizo que apareciera la generación del 27, que es el resultado de esa estrategia política y no algo surgido por casualidad, porque, más o menos a la vez, nacieran Alberti en Cádiz, Cernuda en Sevilla o el propio Lorca en Granada.

Ojalá que la Feria del Libro siga siendo la fiesta que es, pero que deje de ser la excepción que confirma la regla de que en España siempre se ha leído y se leerá poco. No es verdad, porque éste es un país de grandes lectores, que lo son hasta tal punto que, siendo tan pocos, son suficientes para mantener en pie una poderosa industria editorial. Lo que hay que conseguir es que el resto de los ciudadanos también se acostumbren a leer. Si eso sucede, todo irá mucho mejor.

martes, 4 de octubre de 2011

Más de cien

Poco a poco nos estamos mudando. Desde el jueves al martes. Del periódico a la radio. Esa es la nueva cita con Benjamín Prado, que ha dejado de publicar su columna semanal en la sección de Madrid, y con él de escribir por boca de Juan Urbano.

Y hoy, además, para que el adiós del jueves se nos pase rápido, en Hoy por Hoy nos han regalado con 50 minutos de radio (con su publicidad y noticias incluídas,del 20.00aprox al 30.00) hablando del musical que se estrena en la Gran Vía madrileña a ritmo del gran, gran Sabina.

Benjamín, socio de Sabina en el último disco (Vinagre y Rosas), escrito a dos manos y detallado en Romper una canción, es ante todo amigo. Pero también colaborador dle programa, y en estos papeles le hemos escuchado hablar así del genio, del artista Sabina.

Como digo siempre, escuchadlo, que de primera mano siempre se entera uno mejor, pues oiréis a Panchito Varona, a David Serrano (el director de la obra), Juan Pablo di Pace (el protagonista), Daniel García (director musical). Pero si no queréis invertir (porque gasto no lo será nunca) vuestro tiempo en esto, seguid leyendo, que he extractado lo mejor, con cierta subjetividad hacia Benjamín, a modo de trailer:

(No sé qué tal estará el musical, pero el fragmento de "Más de cien palabras..." que se puede escuchar en torno al minuto 4. ¡Uf!... que miedo, ¡uf! no me la toquéis, que es sagrada)


Benjamín Prado: "No sabemos si Joaquín Sabina irá el jueves al estreno del musical, porque el verbo ir y Sabina no congenian mucho". "Me recuerda a ese verso que escribió que dice que mi manera de comprometerme / fue darme a la fuga".

Ya se han realizado 7 funciones, solo para un público "selecto", amigos, Benjamin Prado, etc... (ya se les podía caer alguna para los lectores del blog, y ahí queda eso :-)

Benjamín Prado: "Hemingway decía que si quieres saber que un cuento es bueno quítale todas las cosas bonitas, y si aún funciona, se las vuelves a poner y es bueno. Si a este musical le quitas su parte central, que son las canciones de Joaquín, con el máximo respeto a las letras, con la música en sordina... si le quitas todo eso la obra que han escrito de teatro detrás es una buena obra, una buena historia, podría funcionar sola, y no es fácil porque tienen que hilar todas las canciones de Sabina".

Pancho Varona: "Es admirable que han hecho, han tenido que hacer que sonara a Sabina, para un musical es muy complicado".

David: "Empezamos a trabajar con 70 canciones, yo le añadí otras 5. Trabajamos con 75".

Pancho: "Yo seguí las instrucciones de Joaquín, que me dijo que las separara en 3 categorías, las que sean más teatrales, las mejores y las más conocidas o populares".

Benjamín Prado: " A mi esas instrucciones me recuerdan a aquel que fue a buscar al presidente de EEUU y le dijeron que estaba pescando, y dijo, bueno, eso reduce las opciones a solo dos, el Atlántico y el Pacífico".

David: "Duele dejar alguna fuera y recortar alguna de las que están".

Benjamín Prado: "Sabina es capaz de meter mucho contenido en mucho tiempo. Es capaz de contarte una novela entera en una canción. Tiene mucho mérito el musical, jugaba contra ellos el que Joaquín contase una historia en cada canción, porque ser capaces de reducirlo todo a una historia, es mucho mérito".

Juan Pablo di Pace: "España se está convirtiendo en el tercer o cuarto país del mundo en musicales, tras Broadway, Londres..."

David: "Quedamos varias veces con Sabina en su casa y le fuimos contando lo que íbamos haciendo y no le sonaba mal".
Varona: "Sabina decía que si había uno que hiciera de él, tenía que cantar mal, por favor". "Quizá los que pongan alguna pega son los Sabineros talibanes. Muy de respetar, pero muy radicales".

Benjamin Prado: "Lo que es emocionante es ver el resumen, el inventario de muchos años, de su respeto por su oficio, donde se ve la pelea por cada verso, por cada coma. Es una especie de antología que a mi me emocionó mucho".
Benjamín Prado: "Yo del último disco creía que iba a haber más". (Benjamín es coautor de las letras, y lo dijo en broma).

Pancho Varona cuenta la historia de Ojos de gata y de Y nos dieron las 10: "La verdad es que Joaquín tenía hecha desde el principio la letra y le tarareó la música de Y nos dieron la diez... a Enrique y Enrique le dijo a Joaquín, ¿me la puedo llevar? y dijo Sabina, claro que te la puedes llevar. Y con esa primera idea que tenía Enrique compuso el resto de la canción y Joaquín compuso la suya. Son dos canciones diferentes que empiezan igual. Pero ellos dos se adoraban, se tenían mucho respeto. Fue un momento mágico que de esos versos salieran dos canciones tan buenas".

Y se despidieron con Sin embargo (bastante mejor tratada que Más de cien mentiras), a partir del minuto 51:00...

Porque una casa sin ti es una embajada...
(Cómo duele...)